Generalidades

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El ADN contiene instrucciones para producir los distintos componentes que constituyen un organismo, e información sobre cuándo y cómo ejecutar estas instrucciones. A cada una de estas unidades funcionales se la denomina “gen”. En la actualidad, conocemos la secuencia completa del genoma del ser humano y muchas otras especies, pero aún estamos lejos de conocer la forma exacta en la que esta información genética termina traduciéndose en la compleja red de interacciones que observamos en la célula.

Las siglas OMG significan Organismo Modificado Genéticamente. Los transgénicos son un tipo de OMG, los más utilizados hasta la fecha. Las técnicas obtenidas para obtener OMG se conocen como ingeniería genética. Un organismo transgénico es aquel en el que se han insertado uno o varios genes (o partes de genes) procedentes de una o varias especies diferentes. Estos genes suelen hacer que el organismo produzca una proteína que no producía antes.

Los transgénicos pueden utilizarse en sistemas confinados o no confinados. Un sistema confinado es aquel que no da lugar a una liberación intencionada al medio de OMG, lo cual no suele plantear controversias. Esto incluiría protocolos de investigación, métodos de diagnóstico de enfermedades o producción de fármacos. Una vez que un OMG es liberado en el ambiente, es posible que no seamos capaces de retirarlo nunca, por lo que el uso no confinado de OMG sí plantea un debate mayor.

En su práctica totalidad, los cultivos transgénicos que se comercializan pertenecen a unas pocas especies (maíz, soja, colza y algodón) que contienen fundamentalmente dos rasgos: tolerancia a herbicidas y/o producción de insecticidas. En los últimos años ha aumentado el uso de los cultivos llamados de “rasgos combinados”, que contienen más de un rasgo transgénico.

Para introducir un gen procedente de un organismo donante en el organismo receptor es necesario seguir varios pasos. El gen se integra en el cassette génico, que se introduce en una bacteria. Para introducirlo en la célula, se ha utilizado tradicionalmente una “pistola de genes” o una bacteria modificada (Agrobacterium tumefaciens). Las pocas células que llegan al final del proceso se convertirán en plántulas, que pasarán a los análisis de seguridad.

La autorización de un OMG en la Unión Europea (ya sea para su cultivo o para ser importado de otros países) depende de una evaluación previa de sus posibles riesgos. Los experimentos que sirven como base de la autorización suelen ser realizados por la propia empresa que la solicita, y no son repetidos por ninguna autoridad pública. Los datos obtenidos están en muchos casos protegidos por el secreto industrial, y nunca se ha exigido ningún tipo de estudio sobre la salud a largo plazo.

En la UE sólo se permite la presencia de transgénicos en cinco alimentos: soja, maíz, colza, remolacha azucarera y algodón. El etiquetado de productos que contengan transgénicos es obligatorio en porcentajes superiores al 0,9%, pero existen dos excepciones: el etiquetado no es obligatorio en restaurantes o comedores escolares, ni se etiquetan como tal los productos derivados de animales alimentados con transgénicos.

Algunos estudios revisados por pares han revelado que los alimentos transgénicos pueden tener efectos tóxicos y alergénicos y un valor nutricional alterado. Este tipo de efectos ha sido observado incluso en los estudios que la propia industria lleva a cabo para respaldar sus solicitudes de autorización de un producto.