Mito 1.1: La ingeniería genética es una simple extensión de la mejora clásica.

Mito: La ingeniería genética es una simple extensión de la mejora clásica.

Realidad: La ingeniería genética es diferente de la mejora clásica y plantea riesgos especiales.

El mito en unas líneas: 

Los defensores de los OMG (organismos modificados genéticamente) sostienen que la ingeniería genética es una simple extensión de la mejora vegetal clásica, pero la ingeniería genética es técnica y conceptualmente diferente de la mejora tradicional y entraña riesgos distintos. Esta diferencia es reconocida en leyes nacionales e internacionales.

Los defensores de los OMG sostienen que la ingeniería genética es una simple extensión de la mejora vegetal clásica, ya que los cultivos genéticamente modificados no difieren del resto de variedades mejoradas, salvo por el gen procedente de otro organismo (transgén) y la proteína a la que éste da lugar.

Pero la ingeniería genética es técnica y conceptualmente diferente de la mejora clásica, y entraña riesgos diferentes. Este hecho es reconocido en la legislación nacional e internacional, y en los tratados sobre OMG. Por ejemplo, la legislación europea define un OMG como un organismo cuyo "material genético ha sido alterado de una forma que no ocurre naturalmente mediante la reproducción y/o recombinación natural", y exige que se estudien los riesgos de cada uno por separado.[1]

El Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad,[2] un acuerdo internacional firmado por 166 gobiernos de todo el mundo, que busca proteger la biodiversidad de los riesgos que supone la ingeniería genética, y el organismo de las Naciones Unidas para la seguridad alimentaria, Codex Alimentarius, están de acuerdo en que la ingeniería genética difiere de la mejora clásica y en que es necesario llevar a cabo estudios sobre seguridad antes de que un organismo genéticamente modificado sea usado en la alimentación o liberado en el entorno.[3 4]

En 1999, la Advertising Standards Authority de Reino Unido (organismo que se encarga de regular la publicidad) determinó que la publicidad de Monsanto era engañosa al afirmar que la modificación genética en los alimentos y cultivos era una mera extensión de los métodos tradicionales de mejora.[5]

Hoy día, pocos debates públicos sobre los cultivos y alimentos MG (modificados genéticamente) están completos sin afirmaciones por parte de los defensores de los OMG de que "Hemos estado modificando cultivos genéticamente durante milenios". Esto básicamente transmite el mismo mensaje que los anuncios de Monsanto, y parece tener la misma intención: asegurar al público que no se le está haciendo nada radical ni nuevo a su comida. Este mensaje es científicamente inexacto y engañoso.

De hecho, la industria intenta jugar en los dos bandos en su presentación de los OMG. Por una parte le dice a las oficinas de patentes de todo el mundo que el proceso de modificación genética es totalmente distinto de la mejora tradicional, con lo que la generación de un cultivo MG constituye un "paso inventivo", haciendo el cultivo resultante patentable. Por otra parte, le dice al público que el proceso de modificación genética no es muy diferente de la mejora clásica y que por tanto los alimentos genéticamente modificados son tan seguros como los que no lo están.

Ambos argumentos no pueden ser correctos. Y, hablando técnicamente, el proceso de transformación usado para la modificación genética es radicalmente diferente de la mejora clásica.

La mejora tradicional sólo puede darse entre formas de vida cercanas entre sí (gatos con gatos, no gatos con perros; trigo con trigo, no trigo con tomates o peces). De esta forma, los genes que contienen la información para las distintas partes del organismo son transmitidas ordenadamente a la siguiente generación.

La modificación genética, por el contrario, es una técnica de laboratorio específicamente diseñada para permitir la transferencia de genes entre organismos no relacionados o distantemente relacionados. Incluso permite la introducción de ADN sintético en el genoma de organismos vivos.

En un intento de tranquilizar al público y a los reguladores sobre la seguridad de los OMG, las empresas que los desarrollan se están centrando en la actualidad en la transferencia de genes de un organismo relacionado o del mismo organismo (la llamada "cisgénesis"). Por ejemplo, se puede insertar el gen de una patata en otra variedad de patata. Sin embargo, incluso en la cisgénesis, la nueva unidad del gen MG (modificado genéticamente) podría contener elementos genéticos de otros organismos, incluidos bacterias o virus. En la cisgénesis se utilizan las mismas técnicas de ingeniería genética anteriormente descritas, y por tanto podría, de la misma manera, tener repercusiones inesperadas. (Mito 1.4).

Los pasos de la modificación genética

Los pasos seguidos para la creación de cultivos MG dejan claro que la ingeniería genética no es una extensión de la mejora natural. No es natural, ya que las combinaciones concretas que se incluyen en el cassette de genes y la forma en que éste se inserta en el organismo huésped nunca tendrían lugar en la naturaleza.

1. Aislamiento del gen de interés

La ingeniería genética confiere a un organismo un nuevo rasgo introduciendo en su genoma el gen correspondiente. El primer paso del proceso consiste en identificar el gen relacionado con el rasgo de interés y aislarlo. Usando el conocimiento existente sobre el genoma de un organismo dado, el gen de interés que codifica el rasgo deseado se identifica y se "clona". Esto significa que el gen es físicamente aislado y replicado mediante una bacteria MG como parte de una molécula de ADN conocida como plásmido. La gran mayoría de los OMG comercializados a día de hoy son diseñados para tolerar la adición de uno o más herbicidas, o para producir uno o más insecticidas.

2. Cortar y pegar - Generación del cassette de genes MG para su introducción en la planta

Antes de usarse para producir una planta MG, al gen de interés se le añaden varias secuencias, con funciones diferentes. Algunas de éstas son elementos de control génico, que le permitirán activarse dentro de su nuevo huésped, la planta, para producir eficientemente la proteína que codifica. Los elementos de control más importantes son las secuencias "promotoras" y "de terminación".

El promotor o secuencia promotora marca el principio del gen. Es capaz de atraer y unirse a ciertos complejos multiproteicos a los que se conoce como maquinaria de expresión génica. Esta maquinaria lee la secuencia de ADN del gen y sintetiza un ARN mensajero complementario (ARNm), que es una copia de la secuencia del gen. El elemento terminador, como su nombre indica, marca el final del gen, y hace que se detenga el proceso de síntesis.

La secuencia promotora y de terminación deben obtenerse de organismos que les permitan funcionar en la planta MG. Estos pueden ser plantas o, más frecuentemente, virus vegetales como el virus del mosaico de la coliflor (CaMV). Se suele usar preferentemente promotores procedentes de virus vegetales, ya que son más potentes que los promotores de la planta, lo que permite que el gen MG se exprese a niveles mayores y, por tanto, haya una mayor producción de la proteína MG.

Si el gen de interés no proviene de una planta (si, por ejemplo, es de una bacteria o un animal), se le suelen realizar modificaciones adicionales para hacerlo más compatible con la maquinaria de expresión génica de las células vegetales receptoras.

Los biotecnólogos utilizan distintas enzimas para cortar el ADN en secuencias específicas, y para pegar las distintas piezas de ADN en el plásmido que contiene el gen clonado o gen de interés. Tras varias etapas de cortado y pegado, se consigue un producto final que se conoce como cassette génico.

Por ejemplo, el gen de interés de la primera generación de cultivos Roundup Ready (soja, maíz, algodón y colza) da lugar a la enzima EPSPS, que confiere tolerancia al herbicida Roundup. El gen CP4 EPSPS se aisló de una bacteria presente de forma natural en el suelo. Para asegurarse de que el gen CP4 EPSPS se activa correctamente en plantas, se le une al promotor CaMV 35S, obtenido del virus del mosaico de la coliflor. Al gen CP4 EPSPS también se le une por un extremo un fragmento llamado secuencia de señalización, obtenido de la petunia, una planta de flor. Esto sirve para asegurar que la enzima CP4 es transportada al lugar adecuado dentro de la célula de la planta. Por último, al final del gen CP4 se añade una secuencia que sirve para terminar la síntesis de ARNm. Esta secuencia de terminación se obtiene de una segunda especie bacteriana, Agrobacterium tumefaciens ( A.tumefaciens ).

Por tanto, el cassette génico de la primera generación de cultivos transgénicos Roundup Ready contiene secuencias génicas de cuatro organismos diferentes: dos especies de bacterias del suelo, una planta y un virus vegetal. Todas estas terminan dentro de la especie agrícola genéticamente modificada, lo cual ilustra gráficamente lo extremas que pueden ser las combinaciones de material genético dentro del proceso de modificación genética. Esto nunca ocurriría de forma natural.

Además del gen (o genes) que confieren los rasgos relevantes para el cultivo final, se suele incluir otro gen en el cassette génico. Este gen adicional funciona como un marcador seleccionable, lo que significa que expresa una función que permite seleccionar a los organismos que la incorporan, normalmente la supervivencia en presencia de un antibiótico o herbicida. En los casos en los que el transgén codifica una resistencia a herbicidas, él mismo puede funcionar como gen marcador. Si el gen marcador (junto a los otros genes del cassette) consigue introducirse con éxito en el genoma de las células vegetales receptoras, estas células se verán protegidas del antibiótico o herbicida. El biotecnólogo puede separar las células que han incorporado el cassette de todo el resto de células en cultivo, exponiéndolo al antibiótico o al herbicida. Sólo las células en las que se haya producido con éxito la modificación serán resistentes y podrán sobrevivir a esta exposición.

3. Inserción del cassette génico en un cultivo de células vegetales

Para introducir el cassette génico en el genoma de la planta receptora, se somete a millones de células de esa especie al proceso de inserción del gen (transformación). Para hacer esto, se cultivan células de la planta receptora o partes de tejido de la planta en placas, tubos o matraces, un sistema conocido como "cultivo de tejidos", y, usando los métodos descritos más adelante, se inserta el cassette génico en las células vegetales receptoras. Esto hace que uno o varios cassettes génicos se inserten en el ADN de algunas de las células vegetales presentes en el cultivo, para que el ADN insertado reprograme la genética de la célula, confiriéndole propiedades totalmente nuevas.

Hay dos maneras de insertar el cassette génico: La primera manera es utilizar una "pistola de genes", que dispara al azar nanopartículas de oro o wolframio cubiertas de ADN modificado contra las células, en un proceso llamado "bombardeo de partículas" o biolística. En unos pocos casos, las nanopartículas llegan hasta el núcleo de la célula vegetal, y, aún más raramente, el ADN se incorpora al ADN de la célula vegetal. Este proceso es completamente aleatorio y los biotecnólogos no pueden controlarlo, ya que no conocen por completo los procesos implicados en la inserción del ADN y no tienen ningún control sobre cuándo o en qué parte del ADN de la célula vegetal ocurrirá.

El segundo mecanismo de inserción del gen es mediante la infección del cultivo celular con la bacteria del suelo A. tumefaciens . En la naturaleza, A. tumefaciens infecta a las plantas a través de heridas, provocando la aparición de agallas en el cuello de la planta, un tipo de tumor. El proceso infectivo consiste en la inserción de ADN de A. tumefaciens en el ADN de la planta infectada. La ingeniería genética se sirve de esta capacidad natural de A. tumefaciens para insertar ADN en el genoma de las plantas que infecta, para así poder insertar el cassette génico en el ADN de las células vegetales en cultivo. Para esto, se une en primer lugar el cassette génico a un segmento de ADN de A. tumefaciens llamado plásmido Ti. Este ADN modificado se introduce de nuevo en A. tumefaciens . Después, se infecta el cultivo de células vegetales con las A. tumefaciens que contienen el complejo de ADN formado por el cassette génico y el plásmido Ti. Una pequeña parte de las células vegetales expuestas a A. tumefaciens son infectadas e incorporan el cassette génico en su propio ADN. Al igual que con la biolística, el proceso de inserción de A. tumefaciens es aleatorio y el biotecnólogo no tiene forma de controlar en qué parte del genoma de la célula vegetal se insertará el cassette génico. O acierta o falla.

En ese momento, se tiene un cultivo celular que contiene millones de células vegetales. Algunas habrán incorporado el cassette, pero la gran mayoría no. A continuación, por tanto, se eliminarán todas aquellas células en las que no haya entrado el gen MG.

4. Selección de las células modificadas

Dependiendo del tipo de gen marcador que se haya utilizado en el cassette génico (tolerancia a herbicidas o resistencia a antibióticos), el cultivo vegetal que se ha sometido al proceso de transformación con el transgén es tratado con el herbicida o el antibiótico, para matar todas las células excepto las que hayan incorporado el cassette en su ADN y lo hayan activado. Sólo las células que contengan el gen marcador en su genoma y lo estén expresando serán resistentes a la sustancia química y sobrevivirán a la exposición.

De aquellas células en las que se inserte el gen MG, sólo un pequeño porcentaje podrá expresarlo.

5. Tratamiento hormonal

Las pocas células vegetales que hayan incorporado el cassette satisfactoriamente y sobrevivan al tratamiento químico serán tratadas con hormonas vegetales. Las hormonas estimulan las células vegetales, haciendo que proliferen y se diferencien en pequeñas plantas genéticamente modificadas que pueden ser transplantadas al suelo y cultivadas hasta la madurez.

6. Verificación de la transformación del gen MG

Cuando las plantas están creciendo, el biotecnólogo las examina y descarta las que presenten deformaciones o no parezcan estar creciendo bien. Las plantas que quedan se analizan, para identificar una o más que expresen el gen MG a unos niveles lo suficientemente altos y en las localizaciones adecuadas dentro de la planta. De entre varios cientos o miles de plantas MG producidas, puede que sólo unas pocas cumplan este requisito. Estas son las candidatas que se seleccionan para ser comercializadas.

Cada una de estas plantas contiene el mismo cassette génico, pero insertado en un lugar diferente del genoma de la planta. El gen MG se expresará a niveles diferentes en las distintas plantas, e incluso en distintas partes de la misma planta.

Hasta este punto, no se ha realizado ninguna prueba para determinar si estas plantas son seguras desde un punto de vista sanitario o medioambiental, ni si mantienen su valor nutricional. Esa parte del proceso se describirá en capítulos posteriores.

El proceso de transformación es altamente ineficiente

El proceso de transformación (inserción del gen en la célula) es complejo e implica varios pasos, cada uno de los cuales debe tener un resultado satisfactorio para así conseguir el efecto deseado. El cassette génico debe insertarse adecuadamente y el gen de interés debe activarse para así producir la proteína que codifica, sin que se altere ninguna otra propiedad de la planta, incluida su fertilidad.

Este proceso es muy ineficiente. El proceso de la inserción del gen MG en el ADN de la célula vegetal ocurre muy raramente. La mayoría de los genes MG insertados no funcionan correctamente, ya sea porque se integran en regiones del genoma de la planta que no permiten la activación del gen, o porque los mecanismos naturales de defensa de la planta silencian o inactivan el gen "invasor".

Los cassettes génicos que se usan en la actualidad no contienen ningún elemento que les permita superar estas limitaciones del proceso de transformación, por lo que la obtención de plantas MG que sean buenas candidatas para una potencial comercialización es un proceso largo, arduo, trabajoso y caro[6 7] (ver Mito 6.4).

¿Cómo de antinatural es la ingeniería genética y por qué esto es importante?

Algunos de los aspectos de la ingeniería genética vegetal son exclusivos del proceso de modificación genética y no se dan al llevar a cabo otros métodos de mejora. Esto incluye la construcción artificial del cassette génico MG, que contiene nuevos genes sintéticos y combinaciones de elementos de control génico que no existían previamente en la naturaleza.

Además, la ingeniería genética permite que los genes se transfieran no sólo entre distintas especies, sino también entre reinos - por ejemplo, de un animal o un humano a una planta. Por tanto, la ingeniería genética esquiva las barreras naturales entre especies y reinos que han evolucionado durante milenios. Es más, la ingeniería genética puede introducir genes puramente sintéticos, y, por tanto, para bien o para mal, expandir el abanico de genes posibles hasta donde llegue la imaginación humana.

El hecho de que la ingeniería genética sea antinatural y artificial no la hace automáticamente indeseable o peligrosa. Lo que resulta preocupante son las consecuencias de este procedimiento, en combinación con la carencia, en la actualidad, de un estudio sistemático de los riesgos potenciales, como se detallará en las secciones siguientes.

Transferencia horizontal de genes - ¿deberíamos preocuparnos?

El movimiento de material genético entre especies no relacionadas a través de un mecanismo distinto a la reproducción sexual se llama transferencia horizontal de genes, o THG. La ingeniería genética podría verse como una transferencia horizontal de genes intencionada. La reproducción, en cambio, es una transferencia vertical de genes, ya que los genes pasan de generación en generación, de padres a hijos.

Los defensores de los OMG sostienen que la transferencia horizontal de genes ocurre de forma espontánea en la naturaleza, y que por tanto la ingeniería genética sólo acelera un proceso natural, o lo hace más preciso.

Es cierto que la transferencia horizontal de genes se da en organismos poco complejos de manera relativamente frecuente - por ejemplo, entre distintas especies de bacterias [8], y que la THG presenta ventajas evolutivas para los microorganismos.

Sin embargo, en organismos superiores la THG ocurre sólo en determinadas circunstancias. Un ejemplo sería la infección por virus, que da lugar al desarrollo de retrovirus endógenos (ERVs) Estos son virus que copian su propia información genética dentro del ADN del organismo huésped. Cuando esto ocurre en una célula germinal - una célula relacionada con la reproducción (espermatozoides u óvulos) los genes de ese virus se transmiten a la progenie, y se convierten en una parte permanente del genoma de la descendencia.

Se estima que los retrovirus endógenos humanos (HERVs), los restos heredados de las infecciones retrovirales de nuestros ancestros, podrían constituir hasta un 8% del genoma humano.[9]

El hecho de que esta THG se haya dado no significa que la infección con estos retrovirus sea segura o deseable. Tampoco justifica en ningún caso la comercialización de OMG sin que se analicen sus impactos sobre la salud o el medio ambiente. Todo lo que sabemos es que algunas personas sobrevivieron a estas infecciones retrovirales, que cambiaron su ADN, y que nosotros descendemos de estos supervivientes. Prácticamente ninguno de estos HERVs se expresa: es decir, distintos mecanismos celulares han silenciado cualquier efecto que pudieran tener sobre el funcionamiento de la célula o el organismo. Sin embargo, las secuencias silenciadas de los HERV han sido transmitidas durante generaciones sin que conozcamos ningún efecto secundario debido a su presencia. Podría ser que las únicas personas que sobrevivieron a la inserción de estos retrovirus fueron aquellos cuyas células tenían la capacidad de silenciar la expresión de los genes HERV.

La existencia de secuencias HERV en el genoma humano es una prueba de que los eventos de transferencia horizontal de genes tienen lugar en periodos de tiempo de la escala de la evolución. En cualquier caso, el hecho de que existan no demuestra que la THG sea "normal", inocua o beneficiosa, especialmente en escalas de tiempo tan cortas como las relativas a los cambios directos en el genoma a través de la ingeniería genética.

Otro ejemplo de THG que tiene lugar en la naturaleza es la infección por A. tumefaciens , una bacteria que posee la capacidad natural de transferir parte de su ADN a las células de las plantas que infecta, causando un tipo de tumor vegetal conocido como agallas del cuello. Es por esto que A. tumefaciens es una herramienta muy valorada en ingeniería genética.

Es importante señalar que los ejemplos anteriormente señalados de THG "natural" en organismos superiores se refieren a procesos patogénicos, lo que ilustra el hecho de que, en la naturaleza, los procesos de THG suelen provocar enfermedades en el organismo infectado. El resultado del proceso de THG es la introducción en el organismo huésped de un retrovirus que puede participar en el desarrollo de un cáncer (en el caso de los HERVs) o de secuencias de ADN que inducen la formación de tumores (en el caso de infección de una planta por A. tumefaciens ). Por tanto, no se puede asumir que estos procesos sean benignos, e incluso podrían ser perjudiciales, con lo que estos ejemplos no constituyen un argumento a favor de la utilización de la ingeniería genética en nuestra alimentación, sino más bien una razón para desaconsejarla.

También es preciso señalar que a diferencia del proceso de transformación asociado a la modificación genética, la THG mediante A. tumefaciens no modifica las células germinales de la planta, y por tanto no afecta a las generaciones futuras de la planta infectada.

En la naturaleza, la pregunta de si un ejemplo dado de transferencia horizontal de genes es beneficioso o perjudicial se responde a lo largo de extensos períodos de coevolución y selección natural. No puede responderse basándose en el conocimiento limitado del biotecnólogo, o en escalas de tiempo tan limitadas como las que se dan en la introducción actual de modificaciones genéticas. Tampoco se puede contestar mediante “evaluaciones de seguridad” tan inadecuadas como las que se están utilizando actualmente en los procesos de regulación de OMG en todo el mundo.

La utilización de potentes promotores vegetales en cassettes génicos MG pretende anular los mecanismos de regulación de la planta huésped

En la mayoría de puntos dentro del ADN de la célula vegetal, la inserción aleatoria del cassette génico da lugar a una expresión mínima o nula del transgén. El "silenciamiento" del cassette génico, incluyendo cualquier gen marcador de selección por antibióticos, se debe en parte a la respuesta natural de la planta ante la invasión de ADN externo, como ocurre, por ejemplo, en el caso de infecciones víricas. Este silenciamiento ocurre a pesar de que en la mayoría de los casos los biotecnólogos utilizan el potente promotor 35S del virus del mosaico de la coliflor (CaMV), u otros promotores igualmente potentes, para así intentar evitar la inactivación del transgén.

Como consecuencia, el proceso de selección de plantas a través de la transformación selecciona activamente eventos puramente fortuitos, en los que el cassette génico, junto a cualquier gen marcador asociado de resistencia a antibióticos, se haya insertado en aquellos sitios dentro del ADN de la planta que permiten su funcionamiento. Estos sitios, poco frecuentes, son por definición regiones dentro del ADN de la célula vegetal en las que se sitúan genes activos de la planta huésped y sus elementos de control. En otras palabras, las plantas genéticamente modificadas contienen inserciones del cassette génico en regiones del ADN donde sus propios genes están activos (estas regiones representan sólo una pequeñísima fracción del total del genoma). Este hecho maximiza las probabilidades de que el funcionamiento de los genes de la planta huésped sea alterado - con consecuencias en cascada impredecibles para su bioquímica y rendimiento.

Además, el uso de potentes promotores vegetales como el CaMV para la activación de genes MG podría tener otras desventajas. El promotor CaMV funciona en todos los tipos celulares dentro de la planta. Una expresión tan ubicua es necesaria, por ejemplo, cuando se pretende que la planta pueda tolerar la pulverización con herbicida, para así asegurar que sobrevive.

Sin embargo, en otras situaciones, la expresión ubicua del transgén no es tan deseable. Por ejemplo, el maíz transgénico diseñado para producir la toxina insecticida Bt, de origen bacteriano, pretende atacar bien al taladro del maíz o al gusano de la raíz del maíz. Por tanto, la toxina Bt transgénica sólo necesitaría expresarse en los tallos, las mazorcas y las raíces del maíz, para asegurar la protección frente a estas plagas. Sin embargo, el uso del promotor CaMV para regular la expresión de la toxina transgénica Bt (como ocurre en las variedades actuales) hace que el insecticida se encuentre presente en todas las estructuras de la planta, y no sólo en tallos, mazorcas o raíces. Esto, a su vez, aumenta la posibilidad de que aparezcan efectos tóxicos en poblaciones de insectos no objetivo que se alimenten del polen de estos cultivos transgénicos Bt, como abejas o mariposas. Por tanto, importantes poblaciones de insectos polinizadores o depredadores de plagas pueden resultar dañados al alimentarse de cultivos transgénicos Bt.

En conclusión, el uso de promotores ubicuos como el CaMV, en un intento de anular los sistemas de regulación génica de la planta huésped y forzar la expresión de altos niveles del transgén, puede tener efectos indeseables sobre la bioquímica de la planta, el rendimiento del cultivo y el entorno circundante.

Por el contrario, en la mejora tradicional e incluso en la mejora basada en la inducción de mutaciones (mutagénesis), que expone a las plantas a radiaciones o sustancias químicas para inducir mutaciones génicas (cambios heredables), los sistemas de regulación de la propia planta permanecen activos.

En otras palabras, la ingeniería genética se utiliza para evitar los mecanismos naturales de regulación génica de la planta y para reprogramar su funcionamiento genético. La mejora tradicional, por otra parte, utiliza el propio potencial genético de las plantas y no perturba deliberadamente sus sistemas de regulación génica.

Enturbiar las aguas con términos imprecisos

Quienes defienden la ingeniería genética utilizan a menudo terminología relativa a la modificación genética de forma incorrecta, desdibujando las líneas entre modificación genética y mejora tradicional.

Por ejemplo, afirman que los mejoradores vegetales convencionales han estado "modificando genéticamente" los cultivos durante siglos seleccionando los cruzamientos, y que los cultivos MG no son tan diferentes. Pero esto no es correcto. El término "modificación genética" es reconocido en el uso común y en la legislación nacional e internacional como el uso de técnicas de laboratorio, sobre todo la tecnología del ADN recombinante, para transferir material genético entre organismos o modificar el genoma de formas que no se darían naturalmente, produciendo alteraciones en la composición genética y propiedades del organismo.

El término "modificación genética" se usa a veces de forma incorrecta para describir la selección asistida por marcadores. La SAM es una rama relativamente poco controvertida de la biotecnología que puede acelerar la mejora tradicional mediante la identificación de genes que confieren rasgos importantes de forma natural. La SAM no implica los riesgos ni incertidumbres de la modificación genética. Es apoyada por asociaciones de agricultura ecológica y sostenible en todo el mundo, para las que los inconvenientes tienen que ver sobre todo con cuestiones relativas a las patentes.

De la misma manera, el término "modificación genética" se usa en ocasiones incorrectamente para describir los cultivos celulares, un método utilizado para seleccionar rasgos deseables o reproducir plantas completas a partir de células vegetales en laboratorio. De hecho, mientras que la modificación genética de plantas tal y como se lleva a cabo hoy depende del uso de cultivos celulares, los cultivos celulares no son dependientes de la ingeniería genética. Pueden usarse con muchos otros propósitos, algunos de ellos seguros y útiles.

Utilizar el término "biotecnología" como sinónimo de modificación genética tampoco es acertado. La biotecnología es un concepto genérico que incluye una serie de procesos a través de los cuales la humanidad utiliza las funciones biológicas con fines útiles. Por ejemplo, el uso de la fermentación para la producción de vino y pan, el compostaje, el ensilado, la selección asistida por marcadores (SAM) e incluso la agricultura en sí son todas biotecnologías. La ingeniería genética es una de muchas biotecnologías.

El uso engañoso del lenguaje por parte de los defensores de los transgénicos podría deberse a su desconocimiento del tema, o podría representar un intento deliberado de difuminar la línea entre tecnologías controvertidas y aceptadas para conseguir la aceptación pública de la modificación genética.

Uso confinado y no confinado de la ingeniería genética

La ingeniería genética puede usarse tanto en sistemas confinados como no confinados. "Uso confinado" significa que su utilización no tiene como resultado la liberación intencional al medio ambiente de un OMG viviente capaz de reproducirse y propagarse.

En Europa, todos los usos industriales y en investigación de la ingeniería genética están regulados por la Directiva de Uso Confinado[10]. El confinamiento puede ser físico, en forma de barreras que eviten el escape, químico, o biológico (incapacitando genéticamente al OMG para que no pueda reproducirse).

El uso médico confinado de la ingeniería genética incluye el diagnóstico de enfermedades y la producción de fármacos y virus MG utilizados en terapia génica somática (no germinal y por tanto no heredable). Los usos confinados de la ingeniería genética en mejora vegetal se limitan al laboratorio e incluyen la identificación de genes de interés y el estudio de sus funciones y productos proteicos en condiciones normales y de enfermedad.

Nosotros estamos en contra de los usos no confinados de la ingeniería genética, pero apoyamos el uso confinado, siempre que este confinamiento sea efectivo. Siempre hay riesgo de escape durante el uso confinado, ya sea debido a una "permeabilidad" física o biológica. Sin embargo, para la mayoría de las aplicaciones actuales y proyectadas, los beneficios superan a los riesgos siempre que se utilicen estrategias de confinamiento fuertes y bien diseñadas.

Conclusión: 

La ingeniería genética es diferente de la mejora vegetal natural/convencional y entraña riesgos especiales, tal y como establece la legislación nacional e internacional en materia de bioseguridad. La ingeniería genética y los procesos de cultivo celular asociados son altamente mutagénicos, lo cual conduce a cambios impredecibles en el ADN y proteínas del cultivo MG resultante, que pueden producir efectos tóxicos, alergénicos y nutricionales inesperados.

Referencias: 

1. Parlamento y Consejo Europeo. Directiva 2001/18/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 12 de marzo de 2001, sobre la liberación intencional en el medio ambiente de organismos modificados genéticamente y por la que se deroga la Directiva 90/220/CEE del Consejo. Off J Eur Communities. 2001:1–38. Disponible en: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:32001L0018&qid=1428911335350&from=ES

2. Secretariado de la Convención sobre Diversidad Biológica. Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología del Convenio sobre Diversidad Biológica. Montreal; 2000. Disponible en: http://bch.cbd.int/protocol/text/.

3. Codex Alimentarius. Foods derived from modern biotechnology (2nd ed.). Roma, Italia: Organización Mundial de la Salud / Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; 2009. Disponible en: ftp://ftp.fao.org/codex/Publications/Booklets/Biotech/Biotech_2009e.pdf.

4. Codex Alimentarius. Guideline for the conduct of food safety assessment of foods derived from recombinant-DNA plants: CAC/GL 45-2003; 2003.

5 GeneWatch UK. ASA rules that Monsanto adverts were misleading: GeneWatch UK complaints upheld [comunicado de prensa].http://www.genewatch.org/article.shtml?als[cid]=492860&als[itemid]=507856. Publicado el 10 de agosto de 1999.

6. Phillips McDougall. The cost and time involved in the discovery, development and authorisation of a new plant biotechnology derived trait: A consultancy study for Crop Life International. Pathhead, Midlothian; 2011.

7. Goodman MM. New sources of germplasm: Lines, transgenes, and breeders. En: Martinez JM, ed. Memoria Congreso Nacional de Fitogenética. Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, Saltillo, Coah, Mexico; 2002:28–41. Disponible en: http://www.cropsci.ncsu.edu/maize/publications/NewSources.pdf.

8. Doolittle WF. Lateral genomics. Trends Cell Biol. 1999;9(12):M5-8.

9. Hughes JF, Coffin JM. Evidence for genomic rearrangements mediated by human endogenous retroviruses during primate evolution. Nat Genet. 2001;29:487-9. doi:10.1038/ng775.

10. Parlamento y Consejo Europeo. Directiva 2009/41/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 6 de mayo de 2009 , relativa a la utilización confinada de microorganismos modificados genéticamente. 2009. Disponible en: http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=CELEX:32009L0041&qid=1428911471997&from=ES

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