Mito 3.4: Un trabajo de investigación de la UE demuestra que los alimentos MG son seguros

Mito: Un trabajo de investigación de la UE demuestra que los alimentos MG son seguros

Realidad: La investigación de la UE revela evidencias de daños derivados de los alimentos MG

El mito en unas líneas: 

Se afirma a menudo que un trabajo de investigación encargado por la Unión Europea (UE) concluye que los alimentos MG son seguros. Pero esta afirmación constituye una interpretación tergiversada de este proyecto de investigación, la mayor parte del cual no fue diseñado para analizar la seguridad de alimentos MG específicos.

Los tres estudios de alimentación animal del proyecto que sí examinaron la seguridad de un alimento MG suscitan cuestiones preocupantes, incluyendo diferencias en el peso de órganos y en las respuestas inmunitarias de los animales alimentados con piensos transgénicos.Estos resultados deberían ser verificados en nuevos estudios a largo plazo.

Se cita con frecuencia un proyecto de investigación de la UE como prueba de la seguridad de los cultivos y alimentos MG. Han citado este proyecto en este sentido, entre otros:

  • ISAAA, la organización del lobby de la industria biotecnológica[1]

  • Jonathan Jones, científico británico relacionado con Monsanto[2],[3]

  • Nina Fedoroff,[4] antigua asesora para ciencia y tecnología de la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton

  • Máire Geoghegan-Quinn, Comisaria Europea para investigación, innovación y ciencia.[5]

Sin embargo, el informe de este proyecto, “ A decade of EU-funded GMO research " ["Una década de investigación sobre OMG financiada por la UE”],[6] no contiene evidencias de esta seguridad -de estudios de alimentación animal a largo plazo, por ejemplo.

El proyecto ni siquiera fue diseñado para poner a prueba la seguridad de algún alimento MG, sino para investigar "el desarrollo de estrategias de evaluación de seguridad”.[6] De hecho, los contribuyentes tendrían derecho a pedir a la Comisión explicaciones de por qué destinó 200 millones de Euros de dinero público[6] a un proyecto de investigación que no abordaba este interrogante, el más apremiante en lo que concierne a los alimentos MG.

En la sección SAFOTEST del informe, dedicada a la seguridad de los alimentos MG, se referencian solamente cinco estudios publicados de alimentación animal.[7],[8],[9],[10],[11]

Dos de estos estudios fueron realizados con un arroz transgénico que expresa una proteína cuya toxicidad para los mamíferos es conocida, con el fin de confirmar que la metodología utilizada era lo suficientemente sensible como para detectar toxicidad a un nivel comparable.[7],[8]

Ninguno de los estudios realizaba pruebas con un alimento MG comercializado; ninguno examinaba los efectos a largo plazo de un alimento MG más allá de la duración media de 90 días; todos ellos observaron diferencias en los animales alimentados con piensos MG, que en algunos casos eran estadísticamente significativas; y ninguno concluía que el alimento MG probado era seguro, y mucho menos aún que los alimentos MG en general eran seguros. Por lo tanto, el proyecto de investigación de la UE no proporciona ninguna evidencia que pueda respaldar reivindicaciones de seguridad sobre algún alimento MG individualmente ni sobre los cultivos MG en general.

En el informe de la UE resulta difícil saber cuántos estudios fueron finalizados, qué resultados obtuvieron y cuántos de ellos fueron publicados en revistas previa revisión por pares, porque es frecuente que los autores del informe no aporten referencias de estudios concretos para respaldar sus afirmaciones. En vez de ello, en cada capítulo del informe incluyen aleatoriamente una lista de referencias de unos pocos estudios publicados, dejando en manos del lector la tarea de adivinar qué referencias sustentan cada una de las afirmaciones.

En algunos casos no está claro si existen datos publicados que respalden las afirmaciones del informe. Por ejemplo, se afirma que un ensayo de alimentación de 90 días con hámster demuestra que “la patata MG es tan segura como la patata no modificada genéticamente (no-MG)", pero no se aporta ninguna referencia de un estudio publicado o de otra fuente de datos, por lo que no hay forma de verificar dicha afirmación.

Analizamos al pie los tres estudios de alimentación SAFOTEST que utilizaron un OMG cuya toxicidad no era conocida previamente.

Poulsen et al (2007)[10]

En un estudio de alimentación en ratas con un arroz MG resistente a los insectos se observaron diferencias significativas en el grupo alimentado con pienso MG comparado con el grupo control alimentado con la línea parental de arroz no modificado genéticamente (no-MG). Entre las diferencias cabe citar una ingesta notablemente superior de agua por el grupo alimentado con pienso MG, así como diferencias de bioquímica en sangre, respuesta inmunitaria y bacterias intestinales. El peso de los órganos de las hembras alimentadas con arroz MG era diferente del de las alimentadas con arroz no-MG. Comentando las diferencias, los autores afirmaban que "Ninguna de ellas fue considerada adversa”, pero añadían que este estudio de 90 días “no nos ha permitido concluir que el alimento MG es seguro”.[10]

En realidad, un estudio de 90 días es demasiado corto para demostrar que los cambios observados son “adversos” (pudiendo dar lugar a enfermedades identificables). Sin embargo, ningún organismo regulador del mundo exige que los alimentos MG sean probados durante un periodo más prolongado que el subcrónico (medio plazo) de 90 días.

El estudio también reveló que la composición del arroz MG era diferente de la correspondiente a la línea parental no-MG, a pesar de que las dos variedades de arroz habían sido cultivadas en parcelas contiguas y en las mismas condiciones. Esto demuestra claramente que el proceso de transformación MG había alterado la estructura y/o función genética en la variedad MG, haciendo que fuera sustancialmente no-equivalente a la línea no-GM.

Schrøder et al. (2007)[11]

Un estudio en ratas alimentadas con arroz transgénico Bt observó diferencias significativas en el grupo alimentado con pienso MG comparado con el grupo alimentado con una línea isogénica de arroz no-MG (con la misma dotación genética a excepción de la modificación introducida mediante ingeniería genética). Una de las diferencias era el nivel de presencia de las especies de bacterias intestinales: el grupo alimentado con pienso MG tenía unos niveles un 23% más elevados de bacterias coliformes. También se observaron diferencias entre los dos grupos en el peso de algunos órganos, concretamente en las glándulas suprarrenales, testículos y útero. Los autores concluían que teniendo en cuenta el diseño del estudio, cualquier resultado toxicológico "se deberá probablemente a cambios no intencionados introducidos en el arroz MG, y no a la toxicidad de la toxina Bt" en su forma natural, no-MG.[11]

En el estudio, s e observó que la composición del arroz MG era diferente de la correspondiente a la variedad isogénica no-MG en lo que respecta a determinados minerales, aminoácidos y contenido total de grasas y proteínas.[11] Los autores desestimaron estas diferencias basándose en que estaban dentro del rango de variación de todas las variedades de arroz documentadas en la bibliografía. Sin embargo, comparar el arroz MG con variedades de arroz genéticamente distintas y con un parentesco lejano es erróneo e irrelevante científicamente, y sirve únicamente para enmascarar los efectos del proceso de ingeniería genética.

Pese a este enfoque defectuoso, se observó que el nivel de un aminoácido, la histidina, era notablemente más elevado en el arroz MG comparado con la variedad isogénica no-MG, situándose fuera del rango de variabilidad de este cereal.[11]¿Tiene importancia esto? Nadie lo sabe, pues las investigaciones que serían necesarias para dilucidarlo no se han llevado a cabo. Sin embargo, en otros estudios realizados con ratas, un exceso de histidina provocaba una excreción rápida de zinc[12] y graves deficiencias de este mineral.[13]

Además, el nivel de ácido esteárico, un ácido graso, era inferior al valor registrado en la bibliografía para cualquier variedad de arroz[11], por lo que este arroz transgénico no puede considerarse sustancialmente equivalente al arroz no-MG.

Kroghsbo et al (2008)[8]

En un estudio en ratas alimentadas con arroz transgénico Bt (dicho estudio incluía además un grupo de ratas alimentadas con arroz MG que expresaba la proteína mencionada arriba cuya toxicidad para los mamíferos es conocida) se observó una respuesta inmunitaria específica al Bt en el grupo control alimentado con arroz no-MG, así como en los grupos alimentados con transgénicos. Este resultado imprevisto hizo que los investigadores concluyesen que la respuesta inmunitaria de los animales del grupo control se había producido probablemente por la inhalación de partículas del pienso pulverizado con toxina Bt consumido por el grupo alimentado con transgénicos. Los investigadores recomendaban que, en lo sucesivo, los ensayos realizados con cultivos Bt mantuviesen a los grupos alimentados con pienso MG y a los grupos control en habitaciones separadas o con sistemas de ventilación aislados.[8]

Conclusión: 

El proyecto de investigación de la UE no demuestra que la ingesta de los alimentos MG comercializados sea segura y no estaba diseñado para proporcionar este tipo de evidencia. Estaba diseñado para desarrollar metodologías para poner a prueba la seguridad de los alimentos MG.

Los tres estudios SAFOTEST que hemos analizado no prueban la seguridad de los cultivos y alimentos MG. Por el contrario, aportan evidencia de que:

  • Una década después de que los alimentos MG hayan sido introducidos en el suministro alimentario y en los piensos, las autoridades reguladoras todavía no han acordado métodos para evaluar su seguridad

  • La composición de los alimentos MG sometidos a prueba difiere notablemente de la de variedades equivalentes no-MG, probablemente debido a los efectos mutagénicos o epigenéticos (que producen cambios en la función de los genes) del proceso de ingeniería genética.

  • Los alimentos MG sometidos a prueba tienen efectos imprevistos y potencialmente adversos en animales alimentados con ellos, que debieran ser investigados más a fondo en estudios a largo plazo.

  • Los autores no pudieron llegar a la conclusión de que los alimentos MG probados fuesen seguros.

Referencias: 

1. International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications (ISAAA). EC report on “A Decade of EU-Funded GMO Research” describes “tailored” bioenergy crop research project. Crop Biotech Update. 2010. Disponible en: http://bit.ly/12AjVpL.

2. Doward J. Scientist leading GM crop test defends links to US biotech giant Monsanto. The Guardian. http://bit.ly/10k54vC. Publicado el 18 de julio, 2010.

3. Jones JD. The cost of spurning GM crops is too high. The Guardian (UK). http://bit.ly/MpSIil. Published July 21, 2011.

4. Fedoroff NV. Engineering food for all. New York Times. http://nyti.ms/K4Hufn. Publicado el 18 de agosto, 2011.

5. European Commission. Commission publishes compendium of results of EU-funded research on genetically modified crops. Brussels, Belgium; 2010. Disponible en: http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?reference=IP/10/1688.

6. European Commission Directorate-General for Research and Innovation, Biotechnologies, Agriculture, Food. A decade of EU-funded GMO research (2001–2010). Brussels, Belgium; 2010.

7. Poulsen M, Schrøder M, Wilcks A, et al. Safety testing of GM-rice expressing PHA-E lectin using a new animal test design. Food Chem Toxicol Int J Publ Br Ind Biol Res Assoc. 2007;45(3):364-377. doi:10.1016/j.fct.2006.09.003.

8. Kroghsbo S, Madsen C, Poulsen M, et al. Immunotoxicological studies of genetically modified rice expressing PHA-E lectin or Bt toxin in Wistar rats. Toxicology. 2008;245:24-34. doi:10.1016/j.tox.2007.12.005.

9. Knudsen I, Poulsen M. Comparative safety testing of genetically modified foods in a 90-day rat feeding study design allowing the distinction between primary and secondary effects of the new genetic event. Regul Toxicol Pharmacol. 2007;49(1):53-62. doi:10.1016/j.yrtph.2007.07.003.

10. Poulsen M, Kroghsbo S, Schroder M, et al. A 90-day safety study in Wistar rats fed genetically modified rice expressing snowdrop lectin Galanthus nivalis (GNA). Food Chem Toxicol. 2007;45:350-63. doi:10.1016/j.fct.2006.09.002.

11. Schrøder M, Poulsen M, Wilcks A, et al. A 90-day safety study of genetically modified rice expressing Cry1Ab protein (Bacillus thuringiensis toxin) in Wistar rats. Food Chem Toxicol. 2007;45:339-49. doi:10.1016/j.fct.2006.09.001.

12. Freeman RM, Taylor PR. Influence of histidine administration on zinc metabolism in the rat. Am J Clin Nutr. 1977;30:523-7.

13. Wensink J, Van den Hamer CJ. Effect of excess dietary histidine on rate of turnover of 65Zn in brain of rat. Biol Trace Elem Res. 1988;16:137-50. doi:10.1007/BF02797098.

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