Mito 5.2: Los cultivos transgénicos reducen el uso de pesticidas

Mito: Los cultivos transgénicos reducen el uso de pesticidas

Realidad: Los cultivos transgénicos aumentan el uso de pesticidas

El mito en unas líneas: 

Los defensores de los cultivos transgénicos afirman que disminuyen el uso de pesticidas (el término pesticida engloba a los herbicidas, que técnicamente también son pesticidas) pero esta afirmación es falsa. Los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas han provocado aumentos gigantescos en el uso de estos. Estos cultivos están, en su gran mayoría, diseñados para ser utilizados con herbicidas basados en el glifosato, como el Roundup.

La ligera disminución en las pulverizaciones de insecticida relacionada con los cultivos Bt se ve arrollada por el gran aumento del uso de herbicidas relacionado con los cultivos transgénicos diseñados para tolerarlos.

Desde que comenzó la comercialización de cultivos transgénicos en EEUU, se estima que el uso de pesticidas ha aumentado en 183 millones de kilos, en torno a un 7%, en comparación con la cantidad que se habría utilizado cultivando la misma superficie con cultivos no transgénicos.

El uso generalizado de cultivos tolerantes a herbicidas ha supuesto además la acelerada propagación de las llamadas "supermalezas" resistentes, cuyo control requiere que el agricultor necesite aplicar más herbicidas o mezclas de herbicidas.

La superficie agrícola de EEUU invadida por malas hierbas resistentes a glifosato se extendió en 2012 hasta la escalofriante cifra de 24,7 millones de hectáreas. En algunos lugares, los agricultores han optado por abandonar sus explotaciones o eliminar las malas hierbas por otros métodos.

Este modelo agrícola, basado en un círculo vicioso de uso de productos químicos, es insostenible y especialmente poco práctico para los agricultores del Sur, que no pueden permitirse la adquisición de costosos insumos químicos para eliminar malezas cada vez más resistentes.

Los defensores de los cultivos transgénicos afirman que estos disminuyen el uso de pesticidas (el término pesticida engloba a los herbicidas, que técnicamente también son pesticidas), pero esta afirmación es falsa. Los cultivos tolerantes a herbicidas han sido específicamente desarrollados para fomentar la dependencia de los agroquímicos, cuyo mercado han contribuido a expandir. Lejos de liberar a la agricultura del uso de sustancias químicas perjudiciales para el medio, la ingeniería genética ha prolongado y extendido el modelo agrícola basado en el uso de estos productos.

El aumento de la adopción de cultivos transgénicos Roundup Ready, en especial la soja, se ha visto acompañado de aumentos descomunales del uso de herbicidas basados en glifosato a nivel global.[1 2 3 4 5 6]

Norteamérica

Un informe del agrónomo Dr Charles Benbrook, basado en datos del Departamento de Agricultura de EEUU, observa la evolución del uso de pesticidas durante los primeros dieciséis años de cultivo de variedades MG en EEUU, desde 1996 a 2011. Benbrook analiza el impacto de los seis rasgos transgénicos principales para el control de plagas sobre el uso de insecticidas. Los cultivos analizados fueron maíz, soja y algodón tolerantes a herbicidas, maíz Bt contra el taladro europeo y el gusano de la raíz del maíz, y algodón Bt dirigido contra lepidópteros (mariposas y polillas)

El informe concluía que los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas habían supuesto un aumento del uso de herbicidas de 239 millones de kilogramos en EEUU entre 1996 y 2001, mientras que los cultivos Bt habían reducido el uso de insecticidas de síntesis en 56 millones de kilogramos. Se estima que la utilización total de pesticidas aumentó en el período estudiado 183 millones de kilos, en torno a un 7%, en comparación con la cantidad que se habría utilizado cultivando la misma superficie con cultivos no transgénicos.

De entre los tres cultivos tolerantes a herbicidas, la soja era responsable de un 70% del aumento total. Buena parte de este aumento puede achacarse a una confianza creciente en el glifosato.

Es más, la soja transgénica tolerante a herbicidas está provocando un aumento del uso de estos a lo largo de los años, mientras que en el caso de la soja no transgénica este uso está disminuyendo, lo cual demuestra de forma clara que la soja transgénica no es sostenible. En 1996, la soja tolerante a herbicidas requería 0,34 kilogramos de herbicida menos por hectárea que la soja no transgénica. Sin embargo, en 2011, era la soja transgénica la que necesitaba 0,82 kilogramos de herbicida más por hectárea.[2]

Estos datos no son de extrañar, ya que el sector de los pesticidas y el de la semilla transgénica son el mismo.[7] Producir semillas dependientes de los pesticidas les resulta beneficioso.

Existen dos factores principales que dominan la tendencia al alza del uso de herbicidas en la superficie cultivada con transgénicos respecto a la convencional: por una parte, los herbicidas distintos al glifosato que se utilizan en los cultivos convencionales cada vez requieren tasas de aplicación menores y, por otra, las malas hierbas resistentes al glifosato se están extendiendo a gran velocidad. El primer factor se debe a la tendencia de la industria de los pesticidas a vender herbicidas más potentes, efectivos a tasas más bajas de aplicación.

La superficie de cultivo estadounidense infestada con malas hierbas resistentes a glifosato se extendió hasta las 24,7 millones de hectáreas en 2012, según una encuesta llevada a cabo por Stratus Agri-Marketing. Cerca de la mitad de los agricultores estadounidenses encuestados señalaron la presencia de malezas resistentes a glifosato en su explotación, frente al 34% en 2011. La encuesta también indica que la velocidad a la que estas malas hierbas resistentes se propagan está adquiriendo impulso, ya que aumentó un 25% en 2011 y un 51% en 2012.[8 9]

Sudamérica

En Sudamérica, esta tendencia al alza del uso de herbicidas también ha coincidido con la introducción de la soja transgénica tolerante a glifosato. En Argentina, al aumentar el área cultivada con esta soja de 0,4 millones de hectáreas en 1996/97 hasta 14.1 millones de hectáreas en 2003/04, el volumen de glifosato aplicado pasó de 0,82 millones de kg a 45,86 millones de kg en el mismo período. Entre 1999 y 2003, el volumen de glifosato usado sobre la soja aumentó en un 145% (datos de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes Argentina, por no estar disponibles los datos oficiales gubernamentales)

Este aumento de la utilización de herbicidas es de esperar, dada la expansión del área cultivada con soja transgénica en ese período. Sin embargo, al igual que en Norteamérica, los agricultores necesitan aplicar cada año más glifosato por hectárea para poder conseguir un control efectivo de las malas hierbas. La tasa media de aplicación de glifosato sobre la soja aumentó de forma continua, de 1,14 kg/hectárea en los años 1996/97 a 1,30 kg/hectárea en 2003/04.[3]

Esta misma tendencia de aumento en la utilización de herbicidas por hectárea también se ha observado en Brasil. En el estado de Río Grande do Sul, donde se cultivó por primera vez la soja transgénica de forma ilegal en 1998, la utilización de glifosato aumentó un 85% entre los años 2000 y 2005, mientras que la superficie de plantaciones de soja sólo aumentó un 30.8%, según el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (IBAMA).[10]

Supermalezas resistentes a glifosato

El uso generalizado de cultivos Roundup Ready ha provocado que se confíe desmesuradamente en un sólo herbicida, el glifosato, comercializado con el nombre de Roundup. Esto ha supuesto que las malas hierbas resistentes a glifosato se hayan propagado aceleradamente por aquellas regiones en las que se encuentran los cultivos transgénicos.[1 11] Algunas de estas malas hierbas son el bledo,[12] el ballico[13] o la cola de caballo.[14]

La página web de la Inspección Internacional de Malezas Resistentes a Herbicidas recoge la existencia de 28 malas hierbas resistentes a glifosato en todo el mundo.

Cuando estas aparecen por primera vez, es frecuente que los agricultores intenten controlarlas utilizando aún más glifosato. Sin embargo, con el paso del tiempo, el glifosato deja de ser efectivo en cualquier cantidad.[11 12] Esto lleva a los agricultores a tener que recurrir a herbicidas incluso más tóxicos y a mezclas de herbicidas, incluyendo el 2,4-D (un ingrediente del defoliante, utilizado en Vietnam, conocido como Agente Naranja).[18 19 20]

Algunos agricultores estadounidenses están volviendo a métodos más intensivos en mano de obra, como un laboreo profundo de la tierra - y hasta a quitar las malas hierbas a mano.[21] En Georgia, en 2007, la invasión por parte del bledo resistente a glifosato condujo al abandono de más de 4.000 hectáreas de superficie agrícola.[22] Uno de los informes señalaba que esta mala hierba de la zona sur de EEUU era tan dura que estropeaba la maquinaria agrícola.

Otro informe señalaba, sobre el sistema Roundup Ready "Esta bala de plata de la agricultura estadounidense está empezando a errar el tiro."[24] A medida que las malezas resistentes a glifosato deterioran el modelo de explotación Roundup Ready, Monsanto ha llegado al punto de pagar a los agricultores para que apliquen otros herbicidas que complementen al Roundup.[20 21]

¿Cómo se crean las supermalezas?

Muchas malas hierbas resistentes a glifosato aparecen mediante lo que se conoce como presión de selección. Sólo aquellas hierbas que sobreviven a la aplicación de glifosato pueden propagar sus genes, lo que conduce a un aumento continuo del número de plantas resistentes al glifosato en la población en cuestión.

También hay otra ruta mediante la cual se desarrollan malezas resistentes a glifosato: los cultivos transgénicos pueden traspasar sus genes de tolerancia a herbicidas a otras especies no transgénicas emparentadas con ellos, ya sean silvestres o cultivadas. Se ha observado que la colza transgénica es capaz de transmitir sus genes de tolerancia a glifosato a plantas silvestres emparentadas con ella, como la mostaza silvestre, convirtiéndolas en supermalezas difíciles de controlar. Se ha demostrado que el transgén de tolerancia a herbicidas puede persistir en estas poblaciones durante un período de seis años.[25]

La colza transgénica se ha vuelto en sí una mala hierba. Las poblaciones de colza silvestre de Canadá han adquirido resistencias a los principales herbicidas utilizados,[26] lo que hace que resulte difícil y caro controlar la colza que aparece en parcelas de soja y maíz. La colza silvestre resistente a herbicidas también se ha convertido en un problema en las explotaciones de remolacha azucarera de EEUU, en las que las especies de gansos que migran desde Canadá arrojan semillas de colza a través de las heces.[27]

"La tecnología agrícola de resistencia a herbicidas ha conducido a un aumento de 239 millones de kilogramos en la utilización de herbicidas en Estados Unidos entre 1996 y 2011, mientras que los cultivos Bt han reducido la aplicación de insecticidas en 56 millones de kilogramos. En total, el uso de pesticidas ha aumentado 183 millones de kilos, en torno a un 7%.”

– Dr Charles Benbrook, Centro para la Agricultura Sostenible y los Recursos Naturales, Universidad del Estado de Washington, en un estudio basado en datos del Departamento de Agricultura de EEUU[2]

“Lo que se había prometido era que podías utilizar menos sustancias químicas y producir más. Pero es todo mentira.”

– Bill Christison, presidente de la Coalición Nacional de Agricultura Familiar Estadounidense[28]

La "solución" del sector de los OMG a las supermalezas: más herbicidas

“La gestión de la vegetación espontánea se ha centrado en una sola táctica - cultivos resistentes a herbicidas - pero es necesario hacer un mayor énfasis en la utilización de prácticas integradas que sean sostenibles a largo plazo. Debido a la aparición de malas hierbas resistentes a glifosato, las empresas de semillas y agroquímicos están desarrollando cultivos modificados genéticamente para resistir una combinación de glifosato y herbicidas que contienen auxinas sintéticas. De esta forma, estos herbicidas podrán ser utilizados sobre grandes superficies de terreno, dando lugar probablemente a tres desafíos conectados entre sí. En primer lugar, es probable que los cultivos con resistencias combinadas a herbicidas agraven el problema de las malezas resistentes. En segundo lugar, estos cultivos facilitarán que aumente significativamente el uso de herbicidas, con consecuencias potencialmente negativas para la calidad ambiental. Por último, el parche a corto plazo que supone la adición de estos nuevos rasgos promoverá que continúe ignorándose la investigación y el asesoramiento públicos en materia de gestión integrada de la vegetación espontánea."

- David A. Mortensen, profesor de Ecología vegetal aplicada y Ecología de la vegetación espontánea aplicada, Penn State University[1]

La solución del sector a la crisis de las supermalezas tolerantes a glifosato ha sido, en primer lugar, publicitar de forma muy agresiva herbicidas combinados entre los agricultores; y, en segundo lugar, desarrollar variedades transgénicas de rasgos combinados que son resistentes a múltiples herbicidas. Estos cultivos de rasgos combinados permiten a los agricultores aplicar libremente mezclas de herbicidas, en vez de tener que aplicarlos cuidadosamente y siguiendo un orden para no dañar a sus cultivos.[19] Por lógica, esto supondrá un aumento del herbicida aplicado en cualquier parcela.

La empresa Dow, que produce semillas MG y agroquímicos, ha solicitado al gobierno estadounidense la autorización de su soja transgénica con tolerancia a varios herbicidas, diseñada para tolerar la aplicación de glifosato, glufosinato y 2,4-D,[29] y de un maíz tolerante a 2,4-D.[30]

Los científicos especializados en el estudio de malas hierbas advierten de que estos cultivos tolerantes a varios herbicidas producirán un aumento en la utilización de 2,4-D, dispararán la aparición de malezas aún más incontrolables y resistentes tanto a glifosato como a 2,4-D e impedirán la adopción de estrategias más sostenibles en cuanto a gestión de la vegetación espontánea.[1]

De hecho, ya existen especies de malas hierbas resistentes al dicamba,[31] al 2,4-D,[32] y a múltiples herbicidas.[33] Podrían denominarse supermalezas de rasgos combinados.

La mayoría de supermalezas de rasgos combinados aparecen mediante lo que se conoce como presión de selección, es decir, que sólo las malas hierbas capaces de tolerar un herbicida sobreviven y transmiten sus genes. Otras aparecen como consecuencia de la polinización cruzada de cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas con otros individuos cultivados o silvestres. Ya han aparecido plantas de colza resistentes a múltiples herbicidas, debido a la polinización cruzada entre distintos cultivos transgénicos diseñados para tolerar distintos herbicidas. Estas plantas se consideran malas hierbas porque crecen y se propagan a pesar de que no se han plantado deliberadamente. Ya en 1998 se encontraron plantas de colza capaces de tolerar hasta tres herbicidas diferentes.[34]

Un estudio del gobierno canadiense mostró que, después de tan sólo 4-5 años de cultivo comercial, distintas variedades de colza, diseñadas para tolerar cada una a un herbicida por separado, habían dispersado su polen y creado plantas con rasgos combinados resistentes a hasta tres herbicidas, lo que suponía un serio problema para los agricultores.[26 18]

Conclusión: 

Los cultivos transgénicos tolerantes a herbicidas han aumentado enormemente el uso de pesticidas (los herbicidas son un tipo de pesticida). La ligera disminución en las pulverizaciones de insecticida relacionada con los cultivos Bt se ve arrollada por el gran aumento del uso de herbicidas relacionado con los cultivos transgénicos diseñados para tolerarlos.

Desde que comenzó la comercialización de cultivos transgénicos en EEUU, se estima que el uso de pesticidas ha aumentado en 183 millones de kilos, en torno a un 7%, en comparación con la cantidad que se habría utilizado cultivando la misma superficie con cultivos no transgénicos.

El uso generalizado de cultivos tolerantes a herbicidas ha supuesto además la acelerada propagación de las llamadas "supermalezas" resistentes, cuyo control requiere que el agricultor necesite aplicar más herbicidas o mezclas de herbicidas.

La superficie agrícola de EEUU invadida por malas hierbas resistentes a glifosato se extendió en 2012 hasta la escalofriante cifra de 24,7 millones de hectáreas en 2012. En algunos lugares, los agricultores han optado por abandonar sus explotaciones o eliminar las malas hierbas por otros métodos.

Este modelo agrícola, basado en un círculo vicioso de uso de productos químicos, es insostenible y especialmente poco práctico para los agricultores del Sur, que no pueden permitirse la adquisición de costosos insumos químicos para eliminar malezas cada vez más resistentes.

Referencias: 

1. Mortensen DA, Egan JF, Maxwell BD, Ryan MR, Smith RG. Navigating a critical juncture for sustainable weed management. BioScience. 2012;62(1):75-84.

2. Benbrook C. Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the US – The first sixteen years. Environ Sci Eur. 2012;24. doi:10.1186/2190-4715-24-24.

3. Benbrook CM. Rust, resistance, run down soils, and rising costs – Problems facing soybean producers in Argentina. Technical Paper No 8. AgBioTech InfoNet; 2005. Disponible en: http://www.greenpeace.org/raw/content/international/press/reports/rust-resistence-run-down-soi.pdf.

4. Pengue W. El glifosato y la dominación del ambiente. Biodiversidad. 2003;37. Disponible en: http://www.grain.org/biodiversidad/?id=208.

5 MECON (Ministerio de Economia Argentina). Mercado argentino de fitosanitarios – Año 2001. 2001. Disponible en: http://bit.ly/1eqMudL.

6. CASAFE. Mercado Argentino de productos fitosanitarios 2012. 2012. Disponible en: http://www.casafe.org/pdf/estadisticas/Informe%20Mercado%20Fitosanitario%202012.pdf.

7. Howard P. Visualizing consolidation in the global seed industry: 1996–2008. Sustainability. 2009;1:1266-1287.

8. Fraser K. Glyphosate resistant weeds – intensifying. Guelph, Ontario, Canadá: Stratus Ag Research; 2013. Disponible en: http://stratusresearch.com/blog/glyphosate-resistant-weeds-intensifying/.

9. Farm Industry News. Glyphosate-resistant weed problem extends to more species, more farms. http://farmindustrynews.com/ag-technology-solution-center/glyphosate-resistant-weed-problem-extends-more-species-more-farms. Publicado el 29 de enero de 2013.

10. Zanatta M. Avanço da soja transgênica amplia uso de glifosato. Valor Econômico. 2007. Disponible en: http://www.seagri.ba.gov.br/noticias.asp?qact=view&exibir=clipping¬id=9931.

11. Nandula VK, Reddy KN, Duke SO, Poston DH. Glyphosate-resistant weeds: Current status and future outlook. Outlooks Pest Manag. 2005;16:183–187.

12. Syngenta. Syngenta module helps manage glyphosate-resistant weeds. Delta Farm Press. http://deltafarmpress.com/syngenta-module-helps-manage-glyphosate-resistant-weeds. Publicado el 30 de mayo de 2008.

13. Robinson R. Resistant ryegrass populations rise in Mississippi. Delta Farm Press. 2008. Disponible en: http://deltafarmpress.com/resistant-ryegrass-populations-rise-mississippi.

14. Johnson B, Davis V. Glyphosate resistant horseweed (marestail) found in 9 more Indiana counties. Pest Crop. 2005. Disponible en: http://extension.entm.purdue.edu/pestcrop/2005/issue8/index.html.

15. Heap I. International Survey of Herbicide Resistant Weeds: Weeds resistant to EPSP synthase inhibitors (G/9) by species and country. weedscience.org. 2014. Disponible en: http://www.weedscience.org/summary/MOA.aspx?MOAID=12.

16. Nice G, Johnson B, Bauman T. A little burndown madness. Pest & Crop. http://extension.entm.purdue.edu/pestcrop/2008/issue1/index.html. Publicado el 7 de marzo de 2008.

17. Nice G, Johnson B. Fall applied programs labeled in Indiana. Pest Crop. 2006;(23). Disponible en: http://extension.entm.purdue.edu/pestcrop/2006/issue23/table1.html.

18. Randerson J. Genetically-modified superweeds “not uncommon.” New Sci. 2002. Disponible en: http://www.newscientist.com/article/dn1882-geneticallymodified-superweeds-not-uncommon.html.

19. Kilman S. Superweed outbreak triggers arms race. Wall Street Journal. http://biolargo.blogspot.com/2010/06/round-up-weed-killer-and-acquired.html. Publicado el 4 de junio de 2010.

20. Brasher P. Monsanto paying farmers to increase herbicide use. Des Moines Register. http://bit.ly/az3fSo. Publicado el 19 de octubre de 2010.

21. Neuman W, Pollack A. US farmers cope with Roundup-resistant weeds. New York Times. http://www.nytimes.com/2010/05/04/business/energy-environment/04weed.html?pagewanted=1&hp. Publicado el 3 de mayo de 2010.

22. Caulcutt C. “Superweed” explosion threatens Monsanto heartlands. France 24. http://www.gmwatch.org/index.php/news/archive/2009/10923. Publicado el 19 de abril de 2009.

23. Osunsami S. Killer pig weeds threaten crops in the South. http://abcnews.go.com/WN/pig-weed-threatens-agricultureindustryovertaking-fields-crops/story?id=8766404&page=1. Publicado el 6 de octubre de 2009.

24. Gustin G. Roundup’s potency slips, foils farmers. St. Louis Post-Dispatch. http://www.soyatech.com/news_story.php?id=19495. Publicado el 25 de julio de 2010.

25. Warwick SI, Legere A, Simard MJ, James T. Do escaped transgenes persist in nature? The case of an herbicide resistance transgene in a weedy Brassica rapa population. Mol Ecol. 2008;17:1387-95. doi:10.1111/j.1365-294X.2007.03567.x.

26. Knispel AL, McLachlan SM, Van Acker RC, Friesen LF. Gene flow and multiple herbicide resistance in escaped canola populations. Weed Sci. 2008;56:72–80.

27. Hart M. Farmer to farmer: The truth about GM crops [película]. http://gmcropsfarmertofarmer.com/film.html. 2011.

28. Christison B. Family farmers warn of dangers of genetically engineered crops. In Motion Magazine. http://www.inmotionmagazine.com/genet1.html. Publicado el 29 de julio de 1998.

29. Gillam C. Dow launches multi-herbicide tolerant GM soybean. Reuters. http://bit.ly/qBR9a5. Publicado el 22 de agosto de 2011.

30. Kimbrell A. “Agent Orange” corn: Biotech only winner in chemical arms race as herbicide resistant crops fail. Huffington Post. http://www.huffingtonpost.com/andrew-kimbrell/agent-orange-corn-biotech_b_1291295.html. Publicado el 22 de febrero de 2012.

31. Rahman A, James TK, Trolove MR. Chemical control options for the dicamba resistant biotype of fathen (Chenopodium album). N Z Plant Prot. 2008;61:287–291.

32. Heap I. International Survey of Herbicide Resistant Weeds: Weeds resistant to synthetic auxins (O/4) by species and country. 2014. Disponible en: http://weedscience.org/Summary/MOA.aspx?MOAID=24.

33. Martin H. Herbicide resistant weeds. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Rural de Ontario; 2013. Disponible en: http://www.omafra.gov.on.ca/english/crops/facts/01-023.htm.

34. Downey RK. Gene flow and rape – the Canadian experience. En: Lutman PJW, ed. Gene Flow and Agriculture: Relevance for Transgenic Crops. Vol 72. British Crop Protection Council Symposium Proceedings; 1999:109–116. Disponible en: http://cat.inist.fr/?aModele=afficheN&cpsidt=1171731.

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