Mito 5.1: Los cultivos MG son más productivos

Mito: Los cultivos MG son más productivos

Realidad: Los cultivos MG no son más productivos - y en algunos casos lo son menos

El mito en unas líneas: 

La ingeniería genética no ha aumentado la producción potencial. Aunque durante el siglo veinte se han observado aumentos de la producción en los principales cultivos, estos se debieron a progresos llevados a cabo mediante mejora convencional, y no a rasgos introducidos mediante ingeniería genética.

La producción es un rasgo genético complejo basado en múltiples funciones génicas, y no puede introducirse en un cultivo mediante ingeniería genética.

Los datos que comparan la productividad agrícola para los cultivos básicos en Estados Unidos y Europa Occidental muestran que la producción fundamentalmente no transgénica europea obtiene mejores producciones que la producción fundamentalmente transgénica de EEUU, con un menor uso de pesticidas.

Contradiciendo las afirmaciones que sostienen que el rechazo de Europa a la aceptación de la ingeniería genética está haciendo que se quede atrás respecto a EEUU, los datos muestran que lo que se está dando es el caso contrario: EEUU, con su producción fundamentalmente transgénica, se está retrasando respecto a Europa en términos de productividad y sostenibilidad.

La financiación e investigación destinadas en la actualidad al estudio y desarrollo de cultivos MG (modificados genéticamente) debería redirigirse a perspectivas cuya eficacia para aumentar la producción esté demostrada, como la mejora vegetal convencional y el uso de prácticas agroecológicas.

Si la ingeniería genética no puede aumentar la producción ni siquiera en EEUU, donde las explotaciones agrícolas disponen por lo general de altos insumos, irrigación y subvenciones, sería irresponsable asumir que podría mejorar el rendimiento en el Sur Global, donde los agricultores podrían estar literalmente apostándose su explotación y modo de vida al éxito de una cosecha.

A menudo se afirma que los cultivos transgénicos proporcionan rendimientos más altos que las variedades mejoradas de forma natural. Sin embargo, los datos no apoyan esta afirmación. En el mejor de los casos, los cultivos transgénicos no han presentado un rendimiento consistentemente mejor que sus equivalentes no-MG, y los ensayos realizados en algunas universidades observaron que en la soja transgénica se obtenían incluso rendimientos más bajos.[1 2]

Ensayos controlados en campo en los que se comparaba la producción de soja transgénica y no transgénica indicaban que un 50% de la caída en la producción se debía a la alteración de la función génica provocada por el proceso de transformación.[2] De forma similar, los estudios en campo de híbridos de maíz Bt observaron que estos necesitaban más tiempo para alcanzar la madurez y proporcionaban producciones hasta un 12% menores que sus equivalentes no transgénicos.[3] Por otra parte, ensayos con variedades de colza llevados a cabo en Australia por el Grain Research and Development Council hallaron que los rendimientos eran de 0,7 toneladas por hectárea para las variedades transgénicas y 0,8 toneladas por hectárea para las no transgénicas.[4]

En 2009, en un aparente intento de responder a las críticas sobre el bajo rendimiento de su soja transgénica, Monsanto sacó al mercado su nueva generación de soja supuestamente de alto rendimiento, RR2 Yield ®. RR2 Yield es una variedad de soja de élite altamente productiva en la que se ha insertado una nueva versión del transgén de tolerancia al Roundup. Sin embargo, un estudio llevado a cabo en cinco estados de EEUU, que incluía a 20 agricultores que cultivaron soja RR2 en 2009, concluía que las nuevas variedades "no cumplían con sus expectativas [en cuanto a producción]".[5] En junio de 2010, el estado de West Virginia inició una investigación contra Monsanto por difundir publicidad engañosa alegando que la soja RR2 proporcionaba rendimientos mayores.[6] Esto formaba parte de una investigación antimonopolio de Monsanto más amplia por parte del Departamento de Justicia de EEUU, que fue, sin embargo, cerrada discretamente en 2012 sin informar de sus conclusiones.

Un informe de Departamento de Agricultura (USDA) de 2002 reconocía la ausencia de aumento en el rendimiento de los cultivos transgénicos, afirmando, "Los cultivos transgénicos disponibles en el mercado no aumentan la producción potencial de una variedad. De hecho, el rendimiento podría incluso disminuir... Puede que la cuestión más importante que plantean estos resultados sea cómo explicar la rápida adopción de los cultivos transgénicos cuando los impactos económicos agrícolas parecen ser mixtos o incluso negativos."[8]

Un informe actualizado de la USDA en 2014 afirmaba, "Durante los primeros 15 años de uso comercial, las semillas transgénicas no han demostrado proporcionar un aumento de la producción. De hecho, el rendimiento de las semillas tolerantes a los herbicidas o resistentes a insectos podrían ser en ocasiones más bajas que los rendimientos de las variedades convencionales, si las variedades en las que se ha introducido el gen HT o Bt no corresponden con los cultivares de mayor rendimiento, como ocurrió en los primeros años de adopción".[9]

Esto no debería sorprendernos. Los cultivos transgénicos no fueron diseñados para aumentar el rendimiento: la amplia mayoría se diseñan para tolerar la exposición a herbicidas y/o contener un insecticida. El rendimiento de un cultivo transgénico depende de la base genética de las plantas no transgénicas en las que se insertan los nuevos rasgos. El rendimiento es un rasgo complejo, producto de muchos genes trabajando en conjunto. En gran medida depende de las prácticas agronómicas utilizadas, tales como la conservación y desarrollo de la fertilidad y estructura del suelo. Los rendimientos altos no pueden obtenerse mediante la manipulación de uno o unos pocos genes, como ocurre mediante el uso de la ingeniería genética.

Fracaso en la producción

El estudio definitivo hasta la fecha sobre cultivos transgénicos y rendimiento es "Fracaso en la producción", del Dr. Doug Gurian-Sherman, investigador sénior de la Unión de Científicos Preocupados y anterior consejero en biotecnología de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EEUU. El estudio, basado en estudios revisados por pares y datos oficiales de la USDA, fue el primero en desentrañar la contribución de la ingeniería genética a la producción a partir de los beneficios ya obtenidos mediante la mejora convencional.[10] Es importante tener en cuenta al evaluar el rendimiento de los cultivos transgénicos que las empresas OMG insertan sus transgenes patentados en las variedades convencionalmente mejoradas de mayor rendimiento.

Este estudio también distinguía entre el rendimiento intrínseco y operacional.[10] El rendimiento intrínseco es el rendimiento más alto que puede conseguirse cuando la variedad se cultiva en condiciones ideales. Por el contrario, el rendimiento operacional es el que se obtiene en condiciones de campo, cuando los factores ambientales tales como las plagas o el estrés tienen como resultado la obtención de rendimientos por debajo de lo óptimo. Los genes que mejoran el rendimiento operacional reducen las pérdidas debidas a dichos factores.

El estudio halló que la ingeniería genética no ha aumentado el rendimiento intrínseco de ningún cultivo. Los rendimientos intrínsecos del maíz y la soja aumentaron durante el siglo veinte, pero esto fue debido no a la introducción de transgenes, sino a las mejoras obtenidas mediante procesos de mejora tradicional.

El estudio concluía que el rendimiento operacional de la soja tampoco había aumentado. El rendimiento operacional del maíz transgénico había aumentado ligeramente, fundamentalmente en años de infestación aguda del taladro europeo del maíz. El cultivo de maíz transgénico Bt suponía una ventaja pequeña o inexistente si la infestación del taladro del maíz era de nula a moderada, incluso al compararlo con el maíz convencional no tratado con insecticidas.

Esta interpretación se ve también reflejada en el informe de 2014 de la USDA, que señaló que "al proteger la planta de ciertas plagas, los cultivos transgénicos pueden evitar la pérdida de la producción debida a estas, lo cual permite a la planta acercarse a su rendimiento potencial", si bien los cultivos transgénicos no han demostrado aumentar este rendimiento en sí.

"Fracaso en la producción" concluía "Los cultivos transgénicos comerciales no han supuesto hasta la fecha ningún aumento del rendimiento intrínseco o potencial de ningún cultivo". Por el contrario, la mejora tradicional ha cosechado éxitos espectaculares a este respecto; puede atribuirse por sí sola los aumentos en el rendimiento intrínseco en los EEUU y otras partes del mundo que han caracterizado la agricultura del siglo veinte."[10]

"Los cultivos transgénicos comerciales no han supuesto hasta la fecha ningún aumento del rendimiento intrínseco o potencial de ningún cultivo. Por el contrario, la mejora tradicional ha cosechado éxitos espectaculares a este respecto; puede atribuirse por sí sola los aumentos en el rendimiento intrínseco en los EEUU y otras partes del mundo que han caracterizado la agricultura del siglo veinte."

- Doug Gurian-Sherman ex-consejero de biotecnología de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA) e investigador jefe de la Asociación de Científicos Preocupados[10]

"Durante los primeros 15 años de uso comercial, las semillas transgénicas no han demostrado proporcionar un aumento del rendimiento de los cultivos. De hecho, el rendimiento de las semillas tolerantes a los herbicidas o resistentes a insectos podrían ser en ocasiones más bajas que los rendimientos de las variedades convencionales, si las variedades en las que se ha introducido el gen HT o Bt no corresponden con los cultivares de mayor rendimiento, como ocurrió en los primeros años de adopción".

- Departamento de Agricultura de EEUU[9]

La agricultura libre de OMG obtiene rendimientos más altos con menos pesticidas

Un estudio revisado por pares llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Canterbury, en Nueva Zelanda, confirmó los resultados obtenidos por "Fracaso en la producción". Este estudio analizaba datos de productividad agrícola en Estados Unidos y Europa Occidental durante los últimos 50 años, centrándose en tres cultivos básicos: maíz, colza y trigo. Observó que la producción basada en OMG de EEUU estaba disminuyendo su rendimiento y aumentando el uso de pesticidas en comparación con la producción fundamentalmente libre de OMG de Europa Occidental.[11]

La disminución en la producción hallada en EEUU en comparación con Europa podría deberse en parte a cuestiones tecnológicas más allá de las plantas MG en sí, ya que incluso las mejoras en el rendimiento del trigo no-MG en EEUU resultaban mediocres al compararlas con Europa. Por tanto, el sistema agrícola fundamentalmente no-MG de Europa Occidental resulta más prometedor en cuanto a satisfacer las necesidades futuras de alimentos que el sistema basado en OMG de EEUU.

El estudio concluía que el uso tanto de herbicidas como de insecticidas está aumentando en EEUU en comparación con Europa Occidental. Es decir, el sistema agrícola de Europa Occidental parece estar reduciendo el uso de insumos químicos y en consecuencia volviéndose más sostenible que el de EEUU, sin sacrificar los beneficios en cuanto a rendimiento.

Al comentar estos hallazgos, el Profesor Jack Heineman, autor del estudio, señalaba, "EEUU y la industria norteamericana han estado cacareando su disminución del uso de insecticidas por la introducción de cultivos Bt [transgénicos insecticidas] Y, si se toma literalmente, esto es cierto. Están utilizando en torno a un 85% de lo que utilizaban en la era previa a los transgénicos. Pero lo que no te dicen es que Francia ha bajado hasta el 12% de sus niveles previos. Francia es el cuarto exportador mundial de maíz en el mundo, y uno de los mayores exportadores de trigo, y sólo tiene un 11% del tamaño de EEUU.

Así que aquí lo tenemos, un agroecosistema que produce lo mismo que EEUU, maíz y trigo, y que ha reducido los niveles de uso de insecticidas químicos a un 12% de los niveles de 1995. Esto es lo que se puede conseguir en un agroecosistema moderno. Lo que EEUU ha hecho es inventar una manera de usar comparativamente más insecticida... ¡[el uso de insecticidas en EEUU] también debería haber bajado hasta el 12%!"[12]

Lo que impulsó a Heinemann a llevar a cabo este estudio fue la afirmación de un profesor de economía británico de que Europa se estaba quedando atrás respecto a EEUU en cuanto a productividad agrícola debido a su rechazo a los transgénicos. Heinemann y su equipo observaron que, según los datos, ocurre exactamente lo contrario: "Europa ha aprendido a obtener más alimentos por hectárea utilizando menos productos químicos. Las elecciones norteamericanas en cuanto a biotecnología [ingeniería genética] les están retrasando respecto a Europa en cuanto a productividad y sostenibilidad."[13]

Conclusión: 

La ingeniería genética no ha aumentado la producción potencial de los cultivos. Aunque durante el siglo veinte se han observado aumentos de la producción en los principales cultivos, estos se debieron a progresos llevados a cabo mediante mejora convencional, y no a rasgos introducidos mediante ingeniería genética. La producción es un rasgo genético complejo basado en múltiples funciones génicas, y no puede introducirse en un cultivo mediante ingeniería genética.

Los datos que comparan la productividad agrícola para los cultivos básicos en Estados Unidos y Europa Occidental muestran que la producción europea, fundamentalmente libre de OMG, obtiene mejores producciones que la producción basada en OMG de EEUU, con un menor uso de pesticidas. Contradiciendo las afirmaciones de que el rechazo de Europa a la aceptación de la ingeniería genética está haciendo que se quede atrás respecto a EEUU, los datos muestran que lo que se está dando es el caso contrario: EEUU, con su producción basada en OMG, se está retrasando respecto a Europa en términos de productividad y sostenibilidad.

La financiación e investigación destinadas en la actualidad al estudio y desarrollo de cultivos MG deberían redirigirse a perspectivas cuya eficacia para aumentar la producción está demostrada, como la mejora vegetal convencional y el uso de prácticas agroecológicas. Estas suponen, con diferencia, la manera más eficiente, asequible y ampliamente puesta en práctica de mejorar la producción.

Si la ingeniería genética no puede aumentar la producción ni siquiera en EEUU, donde las explotaciones agrícolas disponen por lo general de altos insumos, irrigación y subvenciones, sería irresponsable asumir que podría mejorar el rendimiento en el Sur Global, donde los agricultores podrían estar literalmente apostándose su explotación y modo de vida al éxito de una cosecha.

Referencias: 

1. Benbrook C. Evidence of the magnitude and consequences of the Roundup Ready soybean yield drag from university-based varietal trials in 1998: Ag BioTech InfoNet Technical Paper Number 1. Sandpoint, Idaho; 1999. Disponible en: http://www.mindfully.org/GE/RRS-Yield-Drag.htm.

2. Elmore RW, Roeth FW, Nelson LA, et al. Glyphosate-resistant soyabean cultivar yields compared with sister lines. Agron J. 2001;93:408-412.

3. Ma BL, Subedi KD. Development, yield, grain moisture and nitrogen uptake of Bt corn hybrids and their conventional near-isolines. Field Crops Res. 2005;93:199-211.

4. Bennett H. GM canola trials come a cropper. WA Business News. http://www.wabusinessnews.com.au/en-story/1/69680/GM-canola-trials-come-a-cropper. Publicado el 6 de enero de 2009.

5 Kaskey J. Monsanto facing “distrust” as it seeks to stop DuPont (update 3). Bloomberg. http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&sid=aii_24MDZ8SU. Publicado el 10 de noviembre de 2009.

6. Gillam C. Virginia probing Monsanto soybean seed pricing. West Virginia investigating Monsanto for consumer fraud. Reuters. http://www.reuters.com/article/idUSN2515475920100625. Publicado el 25 de junio de 2010.

7. Khan L. How Monsanto outfoxed the Obama administration. Salon.com. http://www.salon.com/2013/03/15/how_did_monsanto_outfox_the_obama_administration/. Publicado el 15 de marzo de 2013.

8. Fernandez-Cornejo J, McBride WD. The adoption of bioengineered crops. Agricultural Economic Report No. 810. Washington, DC: Departamento de Agricultura de EEUU; 2002. Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/aer810/aer810.pdf.

9. Fernandez-Cornejo J, Wechsler S, Livingston M, Mitchell L. Genetically engineered crops in the United States. Washington, DC: Departamento de Agricultura de EEUU; 2014. Disponible en: http://www.ers.usda.gov/publications/err-economic-research-report/err162.aspx#.U0P_qMfc26x.

10. Gurian-Sherman D. Failure to yield: Evaluating the performance of genetically engineered crops. Cambridge, MA: Union of Concerned Scientists; 2009. Disponible en: http://www.ucsusa.org/assets/documents/food_and_agriculture/failure-to-yield.pdf.

11. Heinemann JA, Massaro M, Coray DS, Agapito-Tenfen SZ, Wen JD. Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. Int J Agric Sustain. 2013:1–18.

12. Richardson J. Study: Monsanto GMO food claims probably false. Salon.com. 2013. Disponible en: http://www.salon.com/2013/06/27/study_monsanto_gmo_food_claims_probably_false_partner/.

13. University of Canterbury. GM a failing biotechnology in modern agro-ecosystems [comunicado de prensa]. 2013. Disponible en: http://www.gmwatch.org/index.php/news/rss/14802.

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