Mito 6.1: Los OMG son necesarios para alimentar a la creciente población mundial

Mito: Los OMG son necesarios para alimentar a la creciente población mundial

Realidad: Los OMG no tienen ninguna relevancia en la alimentación mundial

El mito en unas líneas: 

La idea de que se necesitan OMG (organismos modificados genéticamente) para alimentar a una población mundial cada vez mayor se repite una y otra vez, pero es difícil ver cómo los OMG podrían contribuir a resolver el hambre en el mundo. Los cultivos MG (modificados genéticamente) no aumentan la producción, ni existe un solo cultivo MG mejor preparado que los no-MG para la tolerancia de suelos pobres en nutrientes o para soportar condiciones climáticas extremas.

La práctica totalidad de los OMG actuales están diseñados para tolerar herbicidas, para contener un pesticida o para ambas cosas.

Los dos cultivos MG principales, soja y maíz, se utilizan fundamentalmente para la producción de piensos destinados a la ganadería intensiva, biocombustibles o alimentos humanos procesados - productos utilizados en países ricos que no tienen nada que ver con proporcionar las necesidades básicas de alimentos en las poblaciones pobres y hambrientas.

Incluso en el caso de que se desarrollaran cultivos MG que sí aumentasen la producción, esto no resolvería el problema del hambre, ya que el hambre no se debe a una escasez de alimentos, sino a la pobreza y falta de acceso a la tierra en la que cultivarlos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ya producimos alimentos más que suficientes para alimentar a la población mundial, y con los métodos existentes en la actualidad podríamos producir lo suficiente para alimentar a doce mil millones de personas.

Al publicitar algunos cultivos MG, se dijo de ellos que resultaban especialmente beneficiosos para los pequeños agricultores pobres de África, pero todos estos proyectos fallaron y los resultados fueron lo contrario de lo que se había prometido.

Resulta irresponsable presionar a los agricultores pobres del Sur para que se jueguen su modo de vida apostando por cultivos MG experimentales y arriesgados, cuando existen modelos agrícolas alternativos de eficacia demostrada.

La idea de que se necesitan OMG (organismos modificados genéticamente) para alimentar a una población mundial cada vez mayor es repetida una y otra vez por parte de asociaciones y empresas del sector biotecnológico, gobiernos e individuos. Sin embargo, resulta difícil imaginarse cómo podrían contribuir los OMG a resolver el hambre en el mundo cuando no existe ningún cultivo MG (modificado genéticamente) que pueda aumentar la producción en sí (ver Mito 5.1). Tampoco existe un solo cultivo MG mejor preparado que los no-MG para la tolerancia de suelos pobres en nutrientes o para soportar condiciones climáticas extremas.

Por el contrario, prácticamente todos los cultivos MG comercializados están diseñados para tolerar herbicidas, contener un pesticida o ambas cosas.[1] Los dos cultivos transgénicos principales, soja y maíz, se utilizan fundamentalmente para la producción de piensos destinados a la ganadería intensiva, biocombustibles o alimentos humanos procesados - productos utilizados en países ricos que no tienen nada que ver con proporcionar las necesidades básicas de alimentos en las poblaciones pobres y hambrientas. Las empresas biotecnológicas deben responder ante sus accionistas, y están interesadas en explotar mercados rentables, no en alimentar al mundo.

Incluso en el caso de que se desarrollaran cultivos MG que sí aumentasen la producción, esto no resolvería el problema del hambre, ya que la causa del hambre no es la falta de alimentos, sino la falta de acceso a alimentos. Según la FAO, ya producimos alimentos más que suficientes para alimentar a la población mundial, y con los métodos existentes en la actualidad podríamos producir lo suficiente para alimentar a doce mil millones de personas.[2] El problema es que las poblaciones pobres no tienen dinero para comprar alimentos y, cada vez más, no tienen tierras en las que cultivarlos. El hambre es un problema social, político y económico, del que no puede encargarse la ingeniería genética. Los OMG pueden resultar muy peligrosos, en cuanto a que nos distraen de las soluciones reales, y afirmar que los OMG pueden ayudar a alimentar al mundo podría verse como una explotación del sufrimiento de quienes pasan hambre.

Cultivos transgénicos para África: Catálogo de fracasos

Al publicitar algunos cultivos transgénicos, se dijo de ellos que resultaban especialmente beneficiosos para los pequeños agricultores pobres de África, pero resultaron ser lo contrario de lo que se había prometido.

La batata transgénica producía muy poco, y perdió la resistencia a virus

La batata resistente a virus ha sido un proyecto modelo de ingeniería genética en África, difundido por medios de todo el mundo. Florence Wambugu, la investigadora formada por Monsanto y al frente del proyecto, fue proclamada heroína africana y salvadora de millones de personas, basándose en sus afirmaciones de que la batata transgénica era capaz de duplicar la producción en Kenya. La revista Forbes llegó a declararla una de las pocas personas en el mundo que "reinventaría el futuro".[3]

En un momento dado, se hizo público que estas afirmaciones respecto a la batata transgénica eran falsas, y los estudios de campo demostraron que era un fracaso. Esta batata producía menos que el control no-MG y sucumbió ante el virus que había sido diseñada para resistir.[4 5]

Por el contrario, un programa de mejora vegetal convencional en Uganda produjo una nueva variedad de alto rendimiento resistente a virus y que aumentaba la producción cerca de un 100%. El proyecto ugandés consiguió sus objetivos en mucho menos tiempo, y con unos costes mucho menores que el proyecto de Wambugu. Este último había sido patrocinado durante 12 años por fondos procedentes de Monsanto, el Banco Mundial y USAID, con un total de 6 millones de dólares.[6]

La yuca transgénica perdió la resistencia a virus

Desde mediados de los años 90 se ha publicitado enormemente el potencial de la ingeniería genética para aumentar la producción de yuca, uno de los alimentos básicos en África. Se llegó incuso a afirmar que la yuca transgénica podía solucionar el hambre en África, aumentando la producción hasta diez veces.[7]

Sin embargo, no parece haberse conseguido prácticamente nada. Incluso después de que se hiciese evidente que esta yuca era un enorme fracaso técnico, al perder la resistencia al virus,[8] los medios continuaban presentándolo como la solución al hambre en África.[9 10]

Mientras tanto, la mejora vegetal convencional (no-MG) ha producido sin que se le preste mucha atención una yuca resistente al virus que ya está ofreciendo resultandos positivos en las explotaciones, incluso en condiciones de sequía.[11]

Fracaso del algodón Bt en Makhatini

“La semilla [de algodón MG] en sí está funcionando mal. Sin sistemas de irrigación, y con lluvias cada vez más impredecibles, ha sido imposible cultivar este algodón. En 2005 T.J. Buthelezi, el hombre cuyo progreso había sido ensalzado por el vicepresidente de Monsanto menos de tres años antes, dijo lo siguiente: "Tengo la cabeza hasta arriba - no sé qué voy a hacer. Esta temporada no he plantado ni una semilla. He pagado 6000 Rand (820 dólares, 420 libras) por la labor de la tierra, y ahora estoy tremendamente endeudado." T.J es una de las caras que Monsanto ha llevado por todo el mundo para demostrar que los agricultores africanos se están beneficiando de la ingeniería genética.

– Raj Patel, “Inventando Makhatini" en Stuffed and Starved[12]

Makhatini, en Sudáfrica, fue la cuna de un proyecto modelo de algodón transgénico Bt para pequeños agricultores.

El proyecto comenzó en 1997, y en 2001 había unos 3000 pequeños agricultores cultivando el algodón Bt de Monsanto - el 90% de los agricultores de las Llanuras.[13] Esta alta tasa de adopción tuvo que ver con que la única fuente de crédito disponible para los agricultores de la zona era en ese momento una empresa de agroquímicos y semilla de algodón llamada Vunisa. Vunisa también era la única vendedora y compradora de algodón y promovía fuertemente el algodón Bt.[6]

No está claro cuánta superficie se utilizó realmente para el cultivo de algodón Bt en el proyecto, ya que la empresa dice que fueron 100.000 hectáreas pero un equipo de encuestadores dice que fueron sólo 3000.[6] Sea cual sea la cifra real, después de alcanzar un pico en 2001, el proyecto entró rápidamente en declive.

El fracaso se debió a las condiciones climáticas adversas y, lo que es más importante, al endeudamiento de los agricultores. Un informe de 2003 calculó que el fracaso de las cosechas dejó deudas de 1,2 millones de dólares entre los agricultores que habían adoptado la semilla Bt, más cara.[6] El cultivo también sufrió el ataque de distintas plagas, lo que obligó a los agricultores a comprar productos insecticidas, también caros.[14]

En 2004, sólo 700 agricultores llevaron algodón a la planta procesadora de Makhatini, de entre los 3000 que lo habían cultivado en el año 2000 - el equivalente a una caída de un 80% en los agricultores que cultivaban algodón Bt.[15]

Según el documental de la Deccan Development Society, de la India, los agricultores que continuaron cultivándolo después de 2004 lo hacían perdiendo dinero. Sólo seguían porque el gobierno sudafricano subvencionaba el proyecto con fondos públicos, la empresa que vendía la semilla y compraba el algodón era su única fuente de crédito, y había un mercado garantizado para el algodón.[16]

Un estudio publicado en 2006 concluía que el proyecto no generaba suficientes ingresos para dar lugar a una "mejora socioeconómica tangible y sostenible".[14]

Un informe de 2012 señalaba que al llegar la temporada 2010-2011, el número total de agricultores que cultivaban algodón Bt se había reducido aún más, hasta llegar a los 200. El área plantada con algodón Bt había disminuido a 500 hectáreas - una reducción de más del 90% respecto al área en cultivo durante su supuesta época de éxito (1998-2000).[17]

El rendimiento continuó variando enormemente dependiendo de los niveles de precipitación, oscilando en torno a un 10% de lo que producían antes de introducirse el algodón Bt. Los costes globales del control de plagas se mantuvieron significativamente más altos con el algodón Bt (65% del total del precio de los insumos) que con el algodón no-Bt (42% del total).[17]

El estudio concluía que el principal beneficio del proyecto Makhatini parecía haber sido su valor como ejercicio de relaciones públicas para los defensores de los OMG, otorgando "munición crucial para ayudar a convencer a otros países africanos para que adopten los cultivos MG". El autor añadió que existía una "desconexión" entre la difusión que se hizo del proyecto y "la realidad a la que se enfrentaron los productores de algodón".[17]

"Nos oponemos firmemente a que las empresas multinacionales utilicen la imagen de la población pobre y hambrienta procedente de nuestros países para promover una tecnología que no es ni segura, ni respetuosa con el medio ambiente, ni económicamente beneficiosa para nosotros. No creemos que estas empresas o tecnologías génicas vayan a ayudar a nuestros agricultores a producir los alimentos necesarios en el siglo XXI. Por el contrario, creemos que destruirá la diversidad, el conocimiento local y los sistemas agrícolas sostenibles que nuestros productores han desarrollado durante milenios, y que esto destruirá nuestra capacidad para producir nuestros propios alimentos."

- Manifiesto firmado por delegados de 18 países africanos dirigido a la FAO, 1998[18]

"Si alguien te dice que los OMG van a alimentar al mundo, diles que no... para alimentar al mundo se necesita voluntad política y económica."

– Steve Smith, director de la empresa de OMG Novartis Seeds UK (ahora Syngenta), en un encuentro público sobre una propuesta de ensayo local de una explotación de OMG, Tittleshall, Norfolk, UK, 29 de marzo de 2000.[19]

Un proyecto de soja y maíz transgénico que supone la ruina para los agricultores pobres

Hubo un proyecto de soja y maíz transgénico que terminó en desastre para un grupo de agricultores pobres de raza negra en Sudáfrica. El gobierno de la Provincia Oriental del Cabo fue criticado por apoyar este proyecto llamado "Revolución Verde", puesto en marcha en 2003-2004. Un estudio de la Masifunde Education and Development Project Trust, junto con la Universidad de Rodas, demostró que el programa había tenido unos resultados desastrosos para los agricultores.[20]"Lo que observamos fue un recrudecimiento de la pobreza, y a gente que volvía al campo para poder sobrevivir" declaraba la investigadora Mercia Andrews, de Masifunde. El informe planteaba la preocupación por los estudios de alimentación llevados a cabo en animales con "resultados alarmantes", incluyendo daños a órganos internos. También presentaba datos sobre problemas relacionados con la proliferación de plagas y malas hierbas, la contaminación por polen transgénico y el control ejercido por las grandes empresas sobre los sistemas de alimentación locales y globales como consecuencia de las semillas patentadas.[20]

Conclusión: 

Los cultivos MG no aumentan la producción, ni existe un solo cultivo MG mejor preparado que los no-MG para la tolerancia de suelos pobres en nutrientes o para soportar condiciones climáticas extremas. Por tanto, es difícil ver cómo los OMG podrían contribuir a resolver el hambre en el mundo.

Prácticamente todos los cultivos MG actualmente disponibles están diseñados para tolerar herbicidas, contener un pesticida o ambas cosas.[1] Los dos cultivos transgénicos principales, soja y maíz, se utilizan fundamentalmente para la producción de piensos destinados a la ganadería intensiva, biocombustibles o alimentos humanos procesados - productos utilizados en países ricos que no tienen nada que ver con proporcionar las necesidades básicas de alimentos en las poblaciones pobres y hambrientas.

Incluso en el caso de que se desarrollaran cultivos MG que sí aumentasen la producción, esto no resolvería el problema del hambre, ya que el hambre no se debe a una escasez de alimentos, sino a la pobreza y falta de acceso a la tierra en la que cultivarlos. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ya producimos alimentos más que suficientes para alimentar a la población mundial, y con los métodos existentes en la actualidad podríamos producir lo suficiente para alimentar a doce mil millones de personas. La ingeniería genética desvía peligrosamente nuestra atención de las soluciones reales al problema del hambre.

Al publicitar algunos cultivos transgénicos, se dijo de ellos que resultaban especialmente beneficiosos para los pequeños agricultores pobres de África, pero todos estos proyectos fallaron y los resultados fueron lo contrario de lo que se había prometido.

Resulta irresponsable presionar a los agricultores pobres del Sur a jugarse su modo de vida apostando por cultivos MG experimentales y arriesgados, cuando existen modelos agrícolas alternativos de eficacia demostrada.

Referencias: 

1. James C. Global status of commercialized biotech/GM crops: 2012. ISAAA; 2012. Disponible en: http://www.isaaa.org/resources/publications/briefs/44/download/isaaa-brief-44-2012.pdf.

2. Ziegler J. Economic, social and cultural rights: The right to food. Informe del relator especial sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, enviado en relación con la Resolución 2000/25 de la Comisión sobre Derechos Humanos (Génova: UNECOSOC E/CN.4/2002/558). Nueva York, NY: Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas: Comisión de Derechos Humanos; 2002. Disponible en: http://repository.forcedmigration.org/pdf/?pid=fmo:5322.

3. Cook LJ. Millions served. Forbes. 2002. Disponible en: http://www.forbes.com/forbes/2002/1223/302.html.

4. Gathura G. GM technology fails local potatoes. The Daily Nation (Kenya). http://bit.ly/KPQPxL. Publicado el 29 de enero de 2004.

5 New Scientist. Monsanto failure. 2004;181(2433). Disponible en: http://bit.ly/MHPG9W.

6. deGrassi A. Genetically modified crops and sustainable poverty alleviation in Sub-Saharan Africa: An assessment of current evidence. Third World Network – Africa; 2003. Disponible en: http://allafrica.com/sustainable/resources/view/00010161.pdf.

7. Groves M. Plant researchers offer bumper crop of humanity. LA Times. http://articles.latimes.com/1997/dec/26/news/mn-2352. Publicado el 26 de diciembre de 1997.

8. Donald Danforth Plant Science Center. Danforth Center cassava viral resistance review update. 2006. Disponible en: http://bit.ly/1ry2DUC.

9. Greenbaum K. Can biotech from St. Louis solve hunger in Africa? St. Louis Post-Dispatch. http://bit.ly/L2MmG4. Publicado el 9 de diciembre de 2006.

10. Hand E. St Louis team fights crop killer in Africa. St Louis Post-Dispatch. http://www.gmwatch.org/index.php/news/archive/2006/5580. Publicado el 10 de diciembre de 2006.

11. Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA). Farmers get better yields from new drought-tolerant cassava.http://bit.ly/L3s946. Publicado el 3 de noviembre de 2008.

12. Patel R. Making up Makhatini. En: Stuffed and Starved. Londres, Reino Unido: Portobello Books; 2007:153–158.

13. Falck-Zepeda J, Gruère G, Sithole-Niang I. Genetically modified crops in Africa: Economic and policy lessons from countries south of the Sahara. En: International Food Policy Research Institute (IFPRI); 2013:27–29. Disponible en: http://www.ifpri.org/sites/default/files/publications/oc75.pdf.

14. Hofs J-L, Fok M, Vaissayre M. Impact of Bt cotton adoption on pesticide use by smallholders: A 2-year survey in Makhatini Flats (South Africa). Crop Prot. 2006;25:984–988.

15. Pschorn-Strauss E. Bt cotton in South Africa: The case of the Makhathini farmers. Durban, Sudáfrica: Biowatch South Africa; 2005. Disponible en: http://www.grain.org/article/entries/492-bt-cotton-in-south-africa-the-case-of-the-makhathini-farmers.

16. Community Media Trust and Deccan Development Society. A disaster in search of success: Bt cotton in Global South.; 2007.

17. Schnurr MA. Inventing Makhathini: Creating a prototype for the dissemination of genetically modified crops into Africa. Geoforum. 2012;43(4):784–792.

18. Paul H, Steinbrecher R. Hungry Corporations: Transnational biotech companies colonise the food chain. En: London, UK: Zed Books; 2003:3.

19. Monbiot G. Organic farming will feed the world. The Guardian (UK). http://www.monbiot.com/2000/08/24/organic-farming-will-feed-the-world/. Publicado el 24 de agosto de 2000.

20. Jack M. GM project faces ruin. The New Age (South Africa). http://www.thenewage.co.za/21688-1008-53-GM_project_faces_ruin. Publicado el 28 de junio de 2011.

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