Mito 6.2: Los cultivos modificados genéticamente son vitales para alcanzar la seguridad alimentaria

Mito: Los cultivos modificados genéticamente son vitales para alcanzar la seguridad alimentaria

Realidad: La agroecología es la clave para alcanzar la seguridad alimentaria

El mito en unas líneas: 

El informe de la IAASTD sobre el futuro de la agricultura fue un proyecto de cuatro años que incluía a más de 400 científicos y expertos de 80 países y fue patrocinado por el Banco Mundial y cuatro agencias de la ONU. El informe, respaldado por 58 gobiernos, no recomendaba el uso de cultivos MG (modificados genéticamente), alegando su rendimiento variable, las preocupaciones respecto a seguridad y las restrictivas patentes sobre las semillas que podrían resultar perjudiciales para la seguridad alimentaria de los países más pobres. En lugar de esto, el informe del IAASTD llamaba al cambio hacia sistemas de producción "agroecológicos".

Las conclusiones extraidas de distintos proyectos de desarrollo agrícola en países en desarrollo confirman que los sistemas ecológicos y agroecológicos pueden aumentar dramáticamente el rendimiento, favorecer la seguridad alimentaria y ayudar a aliviar la pobreza. En lugar de los efectos secundarios provocados por la agricultura basada en el uso de productos químicos, estos métodos provocan beneficios secundarios, como la reducción en envenenamientos por pesticidas y un menor daño ambiental.

Las críticas de las patentes sobre las semillas MG han suscitado la demanda de proyectos de OMG (organismos modificados genéticamente) que resulten "buenos para el público" y sean financiados por los gobiernos. Pero sería difícil justificar el gasto de grandes sumas de dinero de los contribuyentes en “soluciones” especulativas a problemas que podrían resolverse utilizando métodos más sencillos, más baratos y que están disponibles ya.

En 2008 el Banco Mundial y cuatro agencias de la ONU completaron un estudio de cuatro años sobre el futuro de la agricultura. Llevado a cabo por más de 400 científicos y expertos de 80 países y respaldado por 58 gobiernos, el Estudio Internacional del Conocimiento, Ciencia y Tecnología Agrícolas para el Desarrollo no recomendaba el uso de cultivos MG (modificados genéticamente) como solución para el hambre en el mundo. El informe del IAASTD señalaba que el rendimiento de los cultivos MG era "altamente variable" y en algunos casos existían "disminuciones en el rendimiento". Añadió que aún existían preocupaciones respecto a la seguridad de este tipo de cultivos, y que las patentes asociadas a ellos podrían resultar perjudiciales para la conservación de semillas y la seguridad alimentaria de los países en desarrollo.[1]

Al preguntarle en una rueda de prensa si los cultivos MG eran la solución al hambre en el mundo, el Profesor Bob Watson, director de la IAASTD (posteriormente investigador jefe en el ministerio de agricultura y medio ambiente británico Defra) dijo, "La respuesta sencilla es que no."[2] El gobierno británico se encuentra entre los 58 gobiernos que aprobaron el informe IAASTD.[1]

La IAASTD hizo un llamamiento al cambio hacia sistemas de producción agroecológica.[1] Algunos ejemplos de este tipo de sistemas, documentados en el IAASTD y otras fuentes, incluyen:

  • Prácticas poco intensivas en insumos y energía que conservan y desarrollan la estructura del suelo, ahorran agua y favorecen la resiliencia de los cultivos y su resistencia natural a las plagas, como la rotación de cultivos, el policultivo, los sistemas "push-pull" (utilización de especies que repelen las plagas y atraen a sus depredadores) y cultivo de plantas fijadoras de nitrógeno para favorecer la fertilidad del suelo.

  • Utilización de las miles de variedades tradicionales de los principales cultivos agrícolas que se han adaptado de forma natural a situaciones de estrés como la sequía, el calor, las condiciones climáticas desfavorables, inundaciones, salinidad, suelos pobres en nutrientes, plagas y enfermedades.[3]

  • Programas que permiten a los agricultores conservar y mejorar de forma cooperativa las semillas tradicionales.

  • Utilización de las especies ya existentes y sus parientes silvestres en programas de mejora vegetal tradicional para desarrollar variedades con rasgos útiles.

  • Utilización de técnicas seguras de biotecnología moderna, como la selección asistida por marcadores (SAM) para acelerar la mejora tradicional.[4] A diferencia de la ingeniería genética, la SAM puede dar lugar a nuevas variedades con caracteres complejos, como un valor nutritivo o sabor mejorados, alto rendimiento, resistencia a enfermedades y tolerancia a la sequía, calor, salinidad o inundaciones.

Aumentos dramáticos en el rendimiento en proyectos de agricultura sostenible

Los proyectos de agricultura sostenible en el Sur Global y otras regiones en desarrollo han dado lugar a mejoras muy significativas en el rendimiento y la seguridad alimentaria.[5 6 7 8 9 10]

Un informe de 2008 de las Naciones Unidas analizaba 114 proyectos agrícolas pertenecientes a 24 países africanos y observaba que la adopción de prácticas de agricultura ecológica o casi ecológica provocaba un aumento del rendimiento de más de un 100% de media. En África Oriental se llegó a obtener un aumento del rendimiento del 128%. El informe concluía que la agricultura ecológica puede contribuir mejor a la seguridad alimentaria en África que los sistemas de producción basados en el uso de productos químicos, y que es más probable que estos sistemas resulten sostenibles a largo plazo.[8]

El Sistema de Intensificación del Arroz, conocido como SIA, es un método agroecológico que aumenta la productividad del arroz irrigado, mediante distintas técnicas de gestión del cultivo, el suelo, el agua y los nutrientes. El SIA se basa en los principios agronómicos de reducir el número de plantas, mejorar las condiciones del suelo y los métodos de irrigación para conseguir un mejor desarrollo de la raíz y la planta, y conseguir un mejor establecimiento de la planta. Según la Red Internacional y Centro de Recursos del SIA (SIA-Rice) de la Universidad de Cornell, los beneficios del SIA han sido demostrados en más de 50 países. Esto incluye aumentos del rendimiento de un 20-100% o más, una reducción de hasta el 90% en las necesidades de semilla y hasta un 50% de ahorro de agua.[11]

Estos resultados sirven para recordarnos que la genética de la planta es sólo una parte de las herramientas para conseguir la seguridad alimentaria. Otra parte depende de las prácticas agrícolas. Los métodos de agricultura sostenible que conservan el suelo y el agua y minimizan los insumos externos no sólo nos permiten asegurar que existan suficientes alimentos para la población actual, sino también que la tierra permanezca productiva para las generaciones futuras.

“La agroecología imita a la naturaleza, no a los procesos industriales. Sustituye los insumos externos como el fertilizante con conocimiento de cómo una combinación de plantas, árboles y animales puede aumentar la productividad de la tierra. Los rendimientos aumentaron un 214% en 44 proyectos en 20 países en el África sub-sahariana mediante la utilización de técnicas agroecológicas durante un período de 3 a 10 años... mucho más de lo que ha hecho cualquier cultivo MG."[12]

“Para alimentar a nueve mil millones de personas en 2050, necesitamos urgentemente adoptar las técnicas agrícolas más eficientes a nuestra disposición. El conocimiento científico actual demuestra que los métodos agroecológicos superan al uso de abonos químicos en cuanto a la mejora de la producción de alimentos en aquellos lugares en los que vive la población hambrienta - especialmente en ambientes poco favorables. Hasta la fecha, los proyectos agroecológicos han demostrado una mejora media de la producción de un 80% en 57 países en desarrollo, con un aumento medio del 116% para el conjunto de los proyectos en África. Los proyectos recientes llevados a cabo en 20 países africanos duplicaron el rendimiento en un período de 3 a 10 años. La agricultura convencional depende de insumos costosos, alimenta el cambio climático y no es resiliente ante condiciones climáticas adversas. Simplemente, hoy en día ya no representa la mejor opción. La agricultura debería redirigirse fundamentalmente hacia modos de producción que sean medioambientalmente sostenibles y socialmente justos."[13]

- Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación

Las pequeñas explotaciones son más eficientes

Las investigaciones confirman que la seguridad alimentaria futura reside en los pequeños agricultores. Las explotaciones pequeñas son más eficientes que las grandes, produciendo más alimentos por hectárea de terreno.[14 15 16]

La agricultura sostenible puede reducir la pobreza

Distintos estudios realizados en Asia, África, Latinoamérica y el Caribe han concluido que la agricultura ecológica y la agroecología pueden combatir la pobreza de forma sostenible:

  • Los agricultores que cultivaba productos ecológicos para la exportación y el mercado doméstico en Latinoamérica y el Caribe en uno de los estudios tenían mayores ingresos que un grupo control de agricultores con explotaciones basadas en la utilización de agroquímicos. Algunas de las razones eran el menor coste en tecnología en la agricultura ecológica, la sustitución de la mano de obra y los insumos orgánicos por insumos químicos más caros que a menudo requieren el acceso a crédito, el mayor precio obtenido por los productos ecológicos y las fuertes relaciones a largo plazo que los agricultores ecológicos desarrollaban con sus compradores, que les permitían obtener precios mejores. De forma adicional, la producción ecológica se ha visto asociada a efectos positivos sobre la salud de los trabajadores agrícolas. La preocupación sobre las intoxicaciones por pesticidas era un factor importante en la adopción de la agricultura ecológica por parte de los agricultores.[17]

  • Los ingresos de los agricultores en China y la India mejoraron tras su conversión a un sistema ecológico, y eran mayores que los de los agricultores que usaban métodos basados en agroquímicos. El estudio concluyó que la promoción de la agricultura ecológica entre el campesinado podía contribuir a aliviar la pobreza.[18]

  • Las explotaciones ecológicas certificadas en el África tropical, dedicadas a la exportación, resultaron ser más rentables que las que también se dedicaban a la exportación pero utilizaban agroquímicos. El resultado fue una disminución de la pobreza y un aumento de la seguridad alimentaria para las comunidades campesinas, ya que la gente disponía de más dinero para comprar comida. Además, la conversión a un régimen ecológico supuso aumentos en el rendimiento.[19]

  • Los sistemas ecológicos en África demostraron aumentar tanto los ingresos de las explotaciones como la productividad agrícola. El aumento de los ingresos se debía al menor coste de los insumos, ya que no se utilizaban costosos pesticidas y abonos sintéticos, y al uso de tecnologías locales, baratas y fácilmente disponibles.[8]

  • Los sistemas agroecológicos integrados de cultivo de arroz , que utilizaban patos y peces para controlar las plagas de los arrozales en Japón, China, la India, Filipinas y Bangladesh han disminuido los costes en mano de obra para la eliminación de malas hierbas, han reducido el gasto en pesticidas, han aumentado el rendimiento en hasta un 20% y han aumentado los ingresos económicos en hasta un 80%.[20 21]

¿A quién pertenece la comida?

“Una cuestión clave que deberían abordar nuestros científicos y políticos, y que deberíamos tener el valor de pedir a las empresas que consideren, es si la ingeniería genética puede coexistir y coexistirá en el panorama agrícola global con otras tecnologías, sin destruirlas. Aparte de prometer más de lo que cumple, y cumplir sólo para con los beneficios privados como una mayor cuota de mercado para sus propios pesticidas químicos, la ingeniería genética ha traído consigo un estrechamiento significativo de las variedades de semillas disponibles para los agricultores, una concentración de la propiedad de la producción y venta de semillas, y una concentración de la propiedad y control del conocimiento (derechos de propiedad intelectual) requerido para la producción agrícola.

“En 2002, el director del centro gubernamental vietnamita de investigación agrícola me dijo que podía gastar todo su presupuesto anual de I+D (20 millones de dólares, que yo recuerde) solamente en abogados, intentando averiguar qué materiales podían o no podían utilizar sus investigadores, y en licencias por los derechos de propiedad intelectual, según la jungla que ha surgido respecto a este tema en el campo de los materiales y moléculas relacionadas con la agricultura. ¿Acaso este tipo de restricciones comerciales, o el estrechamiento de la diversidad de las trayectorias de innovación agrícola, ayudan de alguna manera a que los países en los que hay hambre puedan mejorar su seguridad alimentaria?

“Esta concentración y estrechamiento, y la transformación asociada de la agricultura en una producción industrializada de monocultivos que requieren insumos caros e insostenibles, y que además ignora y externaliza resistencias totalmente predecibles tanto en plagas como en malas hierbas, no puede ser una tecnología sostenible. Tampoco parece que pueda coexistir con otras tecnologías en el panorama global."

– Professor Brian Wynne, ESRC Centro de Aspectos Económicos y Sociales de la Genómica, Cesagen Universidad de Lancaster, Reino Unido[22]

Tradicionalmente, la mayoría de semillas de variedades agrícolas no pertenecían a nadie. Los agricultores eran libres de conservar sus semillas de un año para el año siguiente. Cerca de 1400 millones de personas en el Sur Global dependen de este tipo de conservación de semillas para mantener su modo de vida.[23]

Pero esta práctica ancestral está siendo destruida, ya que los genes utilizados para la creación de cultivos MG están patentados y pertenecen a las empresas biotecnológicas. Las patentes prohiben a los campesinos conservar la semilla para plantar al año siguiente. Tienen que comprar semilla nueva cada año.

Aunque un número creciente de semillas no-MG también están siendo patentadas (en muchos casos por grandes empresas relacionadas con la ingeniería genética como Monsanto, Dupont y Syngenta), las semillas MG son más fáciles de patentar. Los constructos genéticos artificiales utilizados para desarrollar semillas MG pueden identificarse de manera más fácil, el paso inventivo requerido para la patente es más obvio, y existen pocas áreas grises en la legislación.[24] Así que de momento, al menos, la ingeniería genética seguirá siendo la tecnología preferida de las multinacionales semilleras. Es posible que si en algún momento las semillas no-MG se vuelven igual de fáciles de patentar, la ingeniería genética quede en el olvido para siempre.

En EEUU y Canadá, la presencia de los genes patentados de una empresa en la cosecha de un agricultor fue utilizado por las empresas biotecnológicas, en concreto Monsanto, como base para un litigio contra este. La contaminación a través de la polinización cruzada ocurre frecuentemente, con lo que las cosechas de muchos agricultores que no han plantado semillas de Monsanto han presentado trazas de transgenes y Monsanto les ha denunciado por infracción de patentes. Esto ha llevado a muchos agricultores a pasar a comprar semilla de Monsanto, ya que así pueden evitar estos pleitos. El afirmar que ellos no habían cultivado intencionadamente variedades transgénicas no ha protegido a estos agricultores de tener que pagar importantes indemnizaciones.[25]

Las semillas MG patentadas transfieren el control de la producción de alimentos de los agricultores a las empresas semilleras. Las empresas productoras de semilla MG se apuntan a los cientos de años de conocimiento campesino invertidos en la creación de semillas adaptadas localmente y de gran diversidad genética, añadiendo su gen modificado sobre la creación colectiva de generaciones y generaciones.

Las patentes también transfieren el control del suministro de alimentos del Sur Global a los países desarrollados del Norte. Esto se debe a que la mayoría de las patentes sobre cultivos alimenticios pertenecen a empresas de países desarrollados del Norte.[26] Existe una preocupación generalizada en el Sur sobre la "biopiratería" de sus recursos genéticos por parte del Norte Global, con la consecuente pérdida del derecho de los agricultores a conservar su semilla.

Algunos defensores de los OMG creen que la respuesta a estos problemas es que se desarrollen cultivos MG "buenos para el público", utilizando fondos gubernamentales.[27] Sin embargo, es difícil justificar el gasto de grandes sumas de dinero de los contribuyentes en "soluciones" especulativas a problemas que se pueden resolver utilizando métodos más sencillos, baratos y que están disponibles ya. Tampoco es de esperar que ninguna entidad pública o privada quiera financiar el proceso largo, costoso y a menudo ineficiente de desarrollar un cultivo MG a no ser que fueran los dueños de una patente que les permitiese recuperar los gastos y obtener un beneficio.

En el sistema agrícola no hay lugar para las patentes. Para proteger la seguridad del suministro de alimentos y asegurar la soberanía alimentaria de cada nación, los gobiernos deben establecer políticas que aseguren que el control de la producción de alimentos permanece en manos de los agricultores.

Conclusión: 

El informe IAASTD sobre el futuro de la agricultura no recomendaba el uso de cultivos MG, alegando su rendimiento variable, las preocupaciones respecto a seguridad y las restrictivas patentes sobre las semillas que podrían resultar perjudiciales para la seguridad alimentaria de los países más pobres. En lugar de esto, el informe del IAASTD llamaba al cambio hacia sistemas de producción "agroecológicos".

Las conclusiones extraídas de distintos proyectos de desarrollo agrícola en países en desarrollo confirman que los sistemas ecológicos y agroecológicos pueden aumentar dramáticamente el rendimiento, favorecer la seguridad alimentaria y ayudar a aliviar la pobreza. En vez de los efectos secundarios provocados por la agricultura basada en el uso de productos químicos, estos métodos provocan beneficios secundarios, como la reducción en envenenamientos por pesticidas y un menor daño ambiental.

Las críticas de las patentes sobre las semillas MG han suscitado la demanda de proyectos de OMG "buenos para el público" financiados por los gobiernos. Pero sería difícil justificar el gasto de grandes sumas de dinero de los contribuyentes en soluciones "especulativas" a problemas que podrían resolverse utilizando métodos más sencillos, más baratos y que están disponibles ya.

Referencias: 

1. Estudio Internacional del Conocimiento, Ciencia y Tecnología Agrícolas para el Desarrollo (IAASTD). Agriculture at a crossroads: Synthesis report of the International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development: A Synthesis of the Global and Sub-Global IAASTD Reports. Washington, DC, EEUU: Island Press; 2009. Disponible en: http://www.unep.org/dewa/agassessment/reports/IAASTD/EN/Agriculture%20at%20a%20Crossroads_Synthesis%20Report%20%28English%29.pdf.

2. Lean G. Exposed: The great GM crops myth. The Independent. http://www.independent.co.uk/environment/green-living/exposed-the-great-gm-crops-myth-812179.html. Publicado el 20 de abril de 2008.

3. National Research Council. Lost Crops of Africa. Volume I: Grains. Washington DC; 1996. Disponible en: http://www.nap.edu/catalog.php?record_id=2305.

4. Collard BC, Mackill DJ. Marker-assisted selection: An approach for precision plant breeding in the twenty-first century. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci. 2008;363:557-72. doi:10.1098/rstb.2007.2170.

5 Altieri MA. Applying agroecology to enhance the productivity of peasant farming systems in Latin America. Environ Dev Sustain. 1999;1:197–217.

6. Bunch R. More productivity with fewer external inputs: Central American case studies of agroecological development and their broader implications. Environ Dev Sustain. 1999;1:219–233.

7. Pretty J. Can sustainable agriculture feed Africa? New evidence on progress, processes and impacts. J Environ Dev Sustain. 1999;1:253–274. doi:10.1023/A:1010039224868.

8. Hine R, Pretty J, Twarog S. Organic agriculture and food security in Africa. New York and Geneva: UNEP-UNCTAD Capacity-Building Task Force on Trade, Environment and Development; 2008. Disponible en: http://bit.ly/KBCgY0.

9. Barzman M, Das L. Ecologising rice-based systems in Bangladesh. LEISA Mag. 2000;16. Disponible en: http://bit.ly/L2N71R.

10. Zhu Y, Chen H, Fan J, et al. Genetic diversity and disease control in rice. Nature. 17;406:718–722.

11. SRI International Network and Resources Center (SRI-Rice)/Cornell Univesity College of Agriculture and Life Sciences. Home page. 2014. Disponible en: http://sri.ciifad.cornell.edu/.

12. Leahy S. Africa: Save climate and double food production with eco-farming. IPS News. http://allafrica.com/stories/201103090055.html. Publicado el 8 de marzo de 2011.

13. Consejo sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Eco-farming can double food production in 10 years, says new UN report [comunicado de prensa]. http://bit.ly/Lkfa9U. Publicado el 8 de marzo de 2011.

14. Ünal FG. Small is beautiful: Evidence of an inverse relationship between farm size and yield in Turkey. Annandale-on-Hudson, NY: The Levy Economics Institute of Bard College; 2008. Disponible en: http://www.levyinstitute.org/pubs/wp_551.pdf.

15. Cornia G. Farm size, land yields and the agricultural production function: An analysis for fifteen developing countries. World Dev. 1985;13:513–34.

16. Heltberg R. Rural market imperfections and the farm size-productivity relationship: Evidence from Pakistan. World Dev. 1998;26(10):1807–1826.

17. International Fund for Agricultural Development (IFAD). The adoption of organic agriculture among small farmers in Latin America and the Caribbean: Thematic evaluation. Italia, Roma; 2003.

18. International Fund for Agricultural Development (IFAD). Organic agriculture and poverty reduction in Asia: China and India focus: Thematic evaluation. Italia, Roma; 2005.

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20. Khan MA, Ahmed GJU, Magor NP, Salahuddin A. Integrated rice-duck: a new farming system for Bangladesh. En: Van Mele P, Ahmad S, Magor NP, eds. Innovations in Rural Extension: Case Studies from Bangladesh. Wallingford, Oxfordshire: CABI Publishing; 2005.

21. Asamblea General del Consejo sobre Derechos Humanos de las Naciones Unidas (Sesión decimosexta). Informe redactado por el relator especial sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter. 2010. Disponible en: http://www2.ohchr.org/english/issues/food/docs/A-HRC-16-49.pdf

22. Wynne B. Comment to Hickman, L., “Should the UK now embrace GM food?” The Guardian (UK). http://bit.ly/zvNSpL. Publicado el 9 de marzo de 2012.

23. Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP). Human development report 1999. Nueva York y Oxford; 1999. Disponible en: http://hdr.undp.org/sites/default/files/reports/260/hdr_1999_en_nostats.pdf.

24. Then C, Tippe R. Seed monopolists increasingly gaining market control: Applications and granting of patents in the sphere of animal and plant breeding in 2010. No Patents on Seeds; 2011. Disponible en: http://www.no-patents-on-seeds.org/sites/default/files/news/patente_report_2011_final_en.pdf.

25. Center for Food Safety. Monsanto vs. US farmers: November 2007 Update. Washington, DC y San Francisco, CA; 2007. Disponible en: http://bit.ly/KPLEh2.

26. Khor M. In: Intellectual Property, Biodiversity, and Sustainable Development. London, UK and Penang, Malaysia: Zed Books and Third World Network; 2002:9; 89.

27. Jones JD. The cost of spurning GM crops is too high. The Guardian (UK). http://bit.ly/MpSIil. Publicado el 21 de julio de 2011.

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